Juvia y yo volvimos del baño, ya nos
habíamos puesto nuestros uniformes.
-¡Sukoi!-dijo Akane al vernos-¡Estáis
geniales chicas!
Me miré el traje, miré a Juvia, a lo
que ella me la devolvió. Después marché al espejo para verme. Me vi con aquella
falda de cuadros amarilla, la chaqueta que no hacia juego y las medias. Miré
por la ventana.
-Parece que no hace mucho frío.- me
quité la chaqueta.
-Raisa ¿Qué haces?-Preguntó Akane
Yo seguí con mi labor, me quité la
chaqueta, la colgué. Y me puse el chaleco que estaba en una de las perchas. El
chaleco no era del mismo tipo que la chaqueta, simplemente era un chaleco azul
oscuro con botones amarillos, era más ceñido y resaltaba las curvas de mi
cuerpo que de otra manera la chaqueta ocultaba. Me la puse encima de la camisa
blanca de manga larga. Después me até el lazo al cuello,
-Así mucho mejor.-dije con mejor cara
después de aquel cambio rápido de estilo-Juvia ¿tú que tal?
Miré a Juvia, se estaba colocando la
falda en su sitio, no llevaba la chaqueta puesta, a ella tampoco debía de
gustarla, después la vi coger una caja de ella sacó algunas cosas. Miré
intrigada lo que estaba sacando de la caja, y si me interesaba hacer lo mismo
que ella.
-Ya está, ahora si que me gusta, más
o menos.-se dio la vuelta.
Al cuello llevaba un colgante con una
“L” y en las manos alguna pulsera y su reloj. Llevaba el lazo del cuello atado
simplemente con un nudo y dejaba caer el resto por delante. No llevaba ni el
chaleco ni la chaqueta, en vez de eso llevaba una chaqueta de color negro
completo. Parecía una chaqueta de chándal, pero mas elegante.
-Te queda genial Juvia. –la dije.
-me coloqué una coleta alta dejando
que cayera el pelo por mis hombros.
-Pues ya nos podemos ir.
Akane se había quedado mirándonos
fijamente.
-Akane, ¿Akane, estás bien?
-Si, si, solo me había empanado un
poco.-Dijo cuando volvió en si.- ¿Nos vamos? Ya casi el la hora.
Salimos las tres de la habitación y
cerramos la puerta con llave a nuestra salida. Pasamos por los pasillos del
edificio hasta llegar a los jardines que había delante del edificio. La gente
ya estaba esperando que el “espectáculo” comenzara. Se estaban acomodando en
las sillas que había delante de un improvisado escenario. Delante de mí Akane
dirigía la marcha hasta unas sillas que estuvieran solas, para poder sentarnos
las tres seguidas, Juvia la seguía por detrás. Había mucha gente en aquel lugar
buscando sillas. Pasábamos por delante de la gente y nos chocábamos
constantemente. De repente, vi a un chico de pelo azul hasta la mitad de la
cara que le caía en dos mechones separados por una raya de medio lado. Tenía
los ojos del mismo color de su pelo. Tampoco llevaba el uniforme de la
academia, al menos no el reglamentario, él también lo llevaba algo modificado.
En vez de la chaqueta azul llevaba un jersey azul oscuro con dos filas de
rombos en la parte delantera. El cuello de la camisa blanca le asomaba por el
cuello en pico del jersey. Llevaba una corbata roja que se le escondía debajo
del jersey. Y los pantalones marrones propios del uniforme. El chico pasó a mi
lado y me le quedé mirando. Cuando ya le hube pasado me giré y le miré. Por la
parte de atrás tenia el pelo más largo, pero sin llegar a cubrirle el cuello.
-¡Raisa! ¡Eh, Raisa!- reconocí la voz
de Juvia. Volví a mirar hacia adelante. Juvia y Akane me llamaban desde unas
filas más adelante de la que me encontraba.
Fui con ellas y me senté en la silla
que quedaba libre al lado de Juvia. Miré a las chicas y sonreí.
-¿Qué te había pasado?
-Nada. No pasa nada.
Ellas no insistieron y se colocaron
bien en sus asientos.
-¡BUENAS TARDES!- una voz cantarina
gritó desde algún sitio del escenario.
Miré hacia todos los lados buscando
aquella voz masculina y profunda que sonaba por todos los sitios. En el
escenario se encendieron los focos, alumbrando cielo ya cubierto por el manto
de estrellas. Como de la nada, por en medio del escenario cayó una persona. Tenía
el pelo castaño y de punta de tal manera que parecía que tenía dos cuernos.
Tenía la tez morena, los ojos no se le veían pues los llevaba escondidos tras
unas enormes gafas de color blanco con los cristales oscuros. Era algo
regordete. Llevaba una chaqueta de traje de color marrón, bajo esta llevaba un
chaleco negro de puntos blancos, y bajo esta una camisa blanca. Anudada al
cuello con el nudo de corbata clásico. Tenía una enorme sonrisa en la cara.
-¡BUENAS TARDES FUTURAS ESTRELLAS!-
dijo siguiendo con el tono que había pronunciado anteriormente.-SOY SHINING
SAOTOME, y soy el presidente de esta academia de la que muchos de vosotros
saldréis convertidos en grandes estrellas.
La gente ya se había sentado, y todos
escuchábamos con atención a lo que decía. Cogió un micrófono y su tono de voz
masculina y cantarina.
-Mañana comenzaran las clases
oficiales en la academia, clases las cuales duraran un año, en el cual os
enfrentareis a una serie de exámenes los cuales tendréis que superar para no
ser expulsados. Pero eso os lo explicaran vuestros tutores mañana en las
clases. Ahora solo, disfrutar de estos momentos, vosotros seréis las futuras
estrellas del mundo de la canción.
En aquella reunión el director, o
presidente como quería que le llamáramos, nos estuvo contando algunas cosas de
la academia. Cosas como los artistas que habían salido de ella y que ahora eran
estrellas tanto de la canción como de otros ámbitos como el cine, la
televisión…
Una vez que terminó la reunión,
aunque el cielo seguía cubierto de estrellas, apenas eran las 9 de la noche.
Así que decidimos ir a cenar algo al comedor ya que tras la mudanza no habíamos
comido nada.
Una vez estuvimos en el comedor me di
cuenta de que estaba mas lleno que esta tarde, parece que todos se habían
puesto de acuerdo para bajar a la vez a cenar.
-Bien, y ahora que estamos aquí, ¿que
comemos?-dijo Akane.
-Pues la verdad es que solo podemos
coger el dinero de las maquinas, ya que del buffet necesitamos una tarjeta, o
algo así, no se por que.
-¿¡QUEE!? Pero ¿pero por que? Si el menú
parece delicioso. –Dijo Akane.
-Ya lo se, pero es que es lo único
que podemos hacer por que no tenemos esa tarjeta.
-¿No sabes donde se consigue?- negué
con la cabeza.- ¿Y no sabes de nadie que la tenga?
-Si, Sherry y sus amiguitas, pero no
creo que estén por la labor de decirnos donde se consigue ni como.
Las dos chicas que estaban allí se
deprimieron.
-Pues vaya. Yo que quería cenar arroz
al curri.
Me encogí de hombros y caminé hacía
las maquinas. Por el camino pude ver a Sherry, pero ella nos ignoró por
completo. Me sentí aliviada de que por una vez ella no se metiera con nosotras,
por hoy ya estaba servida. Seguí mirando a la poca gente que tenia la suerte de
tener esas tarjetas, y entre toda la gente visualicé a una persona de 1.65 metros de alto,
tenía el pelo rubio tapado por el sombrero que había visto esa misma tarde.
-esperad un momento.
-¿Qué pasa?
-Puede que una persona nos diga como
se consiguen.
Antes de dejarlas contestar eché a
correr entre toda la gente que estaba allí. Pude llegar a Syo con cierta
dificultad.
-Syo.
-¡Ahh!- se asustó al verme aparecer
tan de repente-¡Raisa, CUANTAS VECES TE HE DICHO QUE NO ME DES ESOS SUSTOS!
-Lo siento primo, no era mi
intención.- me disculpé.
-Está bien. ¿Qué pasa, que necesitas?
Estaba apunto de coger mi comida.
-De eso precisamente quería hablarte.
Las chicas aparecieron detrás de mí.
Cuando visualicé el color del pelo de las chicas, a ambos de mis lados, pude
ver en el rostro de Syo un leve rubor en las mejillas. Estaba mirando a mi
derecha. Solo por curiosidad u por saber a quien miraba, giré levemente la cara
y vi el característico pelo azul de Juvia. Sonreí y Syo me pilló.
-¡DE QUE TE RÍES TÚ!- dijo con el
puño en alto replicándome.
-Nada, nada.- Volví al tema- Oye,
¿sabes donde se consigue esa tarjeta?
-¿Cual?
-Pues la que usas para poder probar
la deliciosa comida del buffet- dijo Akane relamiéndose al oler los distintos
aromas que provenían de la cocina.
-Esta, se consigue con los puntos del
examen.
-¿Qué quieres decir?- preguntó Juvia
-Pues eso mismo, cuando haces el
examen, y por supuesto estas admitida en la academia, si tienes un mínimo de
puntos en el examen te dan esta tarjeta.
-Entiendo, y donde puede conseguirse,
me refiero, ¿En donde hay que ir para ver el examen y que te den la tarjeta?
-Al despacho del dirección. Esta en
el primer piso la ultima puerta del pasillo, no tiene pérdida, solo tenéis que
ir allí y pedir la tarjeta, se os verá el examen y si tenéis una buena
puntuación pues se os recompensarán con la tarjeta, y allí os dirán como se
usa.
-Gracias –Akane cogió la mano a Juvia
y salió corriendo del comedor.
-Muchas gracias Syo, después nos
vemos, por cierto ¿y Kaoru?
- se marchó ya, tenia que llegar a
casa.
-Vale, pues si hablas con él dale
recuerdos y a tus padres también.- después de esa breve charla salí a la búsqueda
de Akane y de Juvia.
Las encontré al lado de la puerta del
despacho, me hacían señales para que fuera a por ellas. Una vez volvimos las
tres a estar juntas, Akane llamó a la puerta. Dentro de la habitación se escuchó
una voz tranquila y masculina.
-Adelante- entramos con algo de
timidez.
En la sala no vimos a nadie, era una
sala grande, con un escritorio delante de una gran ventana. Tenía también
algunos sillones entorno a una pequeña mesa de té de cristal. Un gran escudo,
el mismo que estaba puesto en el lado izquierdo de la chaqueta de Akane, de mi chaleco y el cual
seguramente estaría en la camisa que Juvia llevaba debajo de la sudadera,
encima de una chimenea, había también una gran alfombra en el suelo entre la
zona de los sillones y el escritorio. También una librería a uno de los lados.
Todos los muebles, como el escritorio y la estantería, así como las sillas que
estaban delante del escritorio, las cuales estaban ambas enfrentadas entre sí
formando cierto ángulo, todo estaba recubierto de madera, y por su brillo
parece que estaban bien cuidadas, al igual que los sillones, que estaban
impolutos.
Entramos las tres pero en aquella
sala no había nadie.
-¿Hola?- Pregunté extrañada de que no
hubiera nadie después de haber escuchado una voz que provenía del interior de
la sala.
-¡Buenas preciosas señoritas!-
apareció delante de nosotras el presidente de la academia, pero estaba
bocabajo.
-¡AHHH!- las tres nos asustamos al
ver a ese hombre tan cerca de nosotras, y colocado de esa manera.
No tardó en ponerse como una persona
normal. “Este director un día me matará del susto” pensé. El director seguía
haciendo de las suyas por el despacho mientras que nosotras nos habíamos
quedado en la puerta a esperar a que nos dijera el por que estábamos allí. Las
chicas y yo movíamos la cabeza de un lado a otro siguiendo los brincos que el
presidente hacia por su despacho, hasta que por fin se sentó en su escritorio.
-Bien preciosidades, ¿que deseáis?-
dijo sin perder la sonrisa.
-Pues verá- Comenzó Akane- desearíamos
las tarjetas que se usan para el buffet
-ya entiendo mis ladies, pues venid
aquí, revisaremos vuestros exámenes, y si tenéis 75% del examen en perfectas
condiciones se os compensará con la tarjeta buffet como la llamamos
nosotros.-Juvia, Akane y yo nos quedamos delante del escritorio esperando.
-Parece que nos está intentando
vender algo- dije en voz baja a las chicas, las cuales se rieron tras mi
comentario.
- ero si tenéis las del 80% del
examen correctamente, además se os compensará con una cantidad de puntos que
podréis utilizar. –dijo el presidente mientras buscaba nuestros exámenes entre unas
enormes montañas de papeles que tenia sobre la mesa.
La enorme pila de papeles podía medir
el doble que yo. Ni siquiera veía al presidente tras los papeles.
-¿Cómo os llamáis?-la voz sonó desde
lo alto de la pila de papeles.
Miramos para arriba y por encima de
los papeles vimos aparecer la cara del director sonriendo como siempre. Tras
ver eso, volví en mí.
-Raisa, Raisa Masamune.- le dije.
-Juvia Gakuro-Siguió
-Akane Ken- dijo por último.
-O Ladies, que hermosos nombres
tienen.
Asombrada y confundida por como había
subido el director hasta aquella altura, me asomé por detrás de la pila de
papeles, pude ver entonces una escalera de metal colocada en el suelo, y encima
de esta el presidente.
-Queridas no encuentro los resultados
de los exámenes. – dijo el presidente mientras rebuscaba con prisa.
Acto seguido, por la puerta del
despacho apareció un hombre de unos 27 años, con el pelo marrón casi naranja. Tenía
los ojos del mismo color que el pelo, y mostraban cierta decepción y enfado.
Estaba vestido con un traje de chaqueta negra, debajo un chaleco y una camisa
blanca bien planchada, además de una corbata a rayas blancas y azules. Llevaba
una carpeta y algunos folios en la mano.
-Director, ¿pero que está haciendo?-
preguntó aquel hombre.
-No me interrumpas Ryuuya, estoy
buscando los resultados de los exámenes de estas preciosidades para darles la
tarjeta.
-¿Ryuuya Hyuuga? ¿El famoso Ryuuya
Hyuuga?- dije
-Raisa, ¿le conoces?
-He oído a Syo muchas veces hablar de
él. Es una actor de prestigio, es el protagonista de la saga de películas “El
príncipe de la Lucha ”
Syo quiere trabajar en ellas para estar cerca de Ryuuya Hyuuga, es su mayor
admirador.
-Director, no busque más, le dije que
yo tenia la lista de las personas que pueden tener la tarjeta.
Pero el director no volvió a hablar,
estaba centrado en su labor de encontrar la lista con los resultados de los
exámenes. Ryuuya se acercó a nosotras.
-¿Vosotras sois, Masamune, Garuko y
Ken?- nosotras asentimos. – Bien, llevo buscándoos u rato, aquí tenéis vuestras
tarjetas. - Ryuuya Hyuuga nos tendió tres tarjetas idénticas, pero cada una con
el nombre propio de la persona a la que correspondía. - la tarjeta ya cuenta
con una transferencia de 85 cada una, puntos con los que podéis comprar la
comida en el buffet. Pero debéis tener en cuenta que los puntos se gastan así
que gastarlos con moderación.- Ryuuya se dirigía hacia el director.
-Pero ¿Cómo se consiguen mas puntos?-
Preguntó Akane.
-Cada semana hay un examen, si
superas el examen a los que tengan la tarjeta se les transferirá la cantidad de
puntos que hayan sacado en el examen, desde 50 puntos a 100 puntos. Si no
llegas a los 50 puntos en el examen, significa que no has superado la prueba,
por lo que no se producirá la transferencia de los puntos y os quedareis con
los que tuvierais en esos momentos. Eso es todo.
Miramos a Ryuuya Hyuuga por última
vez y salimos del despacho hacia el comedor para probar las tarjetas y comer
algo rico en el comedor. Por el camino nos encontramos a Syo que salía del
comedor, le mostré la tarjeta y él me guiñó el ojo alegre.
Juvia caminaba delante de mí.
Habíamos perdido a Akane que se había adelantado a ponerse en la fila. Juvia
iba con la mente en otro sitio, seguramente no lo sabría ni ella. Intentó
guardar la tarjeta en su bolsillo pero falló y se la cayó al suelo. Se agachó,
para cogerla, pero Syo fue más rápido que ella y la cogió del suelo. Después se
la tendió a Juvia. Yo cotilleaba todo desde atrás. Cuando Juvia fue a coger la
tarjeta que Syo le tendía, los dos se tocaron, y pude ver Syo se había
sonrojado mucho cuando sus manos se tocaron. Con un ligero movimiento vi que la
cara de Juvia estaba en las mismas condiciones que la de Syo, los dos estaban
rojos como dos tomates. Sonreí.
-Gra…Gracias. –Dijo Juvia con un
ligero tartamudeo.
-No, no tienes quedarlas.- contestó
Syo agachando la cabeza para que ella no viera su sonrojo. Después y sin decir
nada mas, se marchó de allí corriendo escaleras arriba.
Miré como se iba, y tras eso miré a
Juvia que aún se mantenía en la misma posición, esta vez con la tarjeta en su
mano. Me reí y empujé a Juvia hacia el comedor para llegar antes de que Akane
se comiera toda la comida.
Al entrar, el barullo de gente que
había cuando entramos por primera vez había cesado bastante, dejando a penas 5
mesas completas. Pude ver con facilidad a Akane que nos saludaba desde la fila
del buffet. Nos acercamos a ella y nos pusimos a su lado. Mientras esperamos nuestro turno en la fila
estuve pensando en que cogerme para cenar, algo que no tuviera muchos puntos
para que no se me acabaran antes de que comenzaran los exámenes. Al llegar nuestro
turno cogí algo de Sushi variado que era barato, Juvia se cogió un poco de
pollo agridulce, y Akane como ya había dicho se cogió el arroz al curri. El
plato de Akane era el más caro, siguiendo por el mió y terminando en el de
Juvia que simple mente llegaba a los 20 puntos.
Al terminar de cenar subimos a la
habitación y cerramos la puerta tras entrar las tres. Ya eran las 11 de la
noche y al día siguiente había que madrugar por que era el primer día de clase.
No tardamos en apagar las luces para dormirnos.
No pude dormir durante unos minutos
por que me quedé pensando en aquel chico que había visto en la reunión, tenia
la sensación de que me sonaba, pero no sabia de que. Al final de tanto darle
vueltas, el sueño me venció y me acabé durmiendo por primera vez en aquella
cama.