24 abr 2013

7/ El extraño director


Juvia y yo volvimos del baño, ya nos habíamos puesto nuestros uniformes.
-¡Sukoi!-dijo Akane al vernos-¡Estáis geniales chicas!
Me miré el traje, miré a Juvia, a lo que ella me la devolvió. Después marché al espejo para verme. Me vi con aquella falda de cuadros amarilla, la chaqueta que no hacia juego y las medias. Miré por la ventana.
-Parece que no hace mucho frío.- me quité la chaqueta.
-Raisa ¿Qué haces?-Preguntó Akane
Yo seguí con mi labor, me quité la chaqueta, la colgué. Y me puse el chaleco que estaba en una de las perchas. El chaleco no era del mismo tipo que la chaqueta, simplemente era un chaleco azul oscuro con botones amarillos, era más ceñido y resaltaba las curvas de mi cuerpo que de otra manera la chaqueta ocultaba. Me la puse encima de la camisa blanca de manga larga. Después me até el lazo al cuello,
-Así mucho mejor.-dije con mejor cara después de aquel cambio rápido de estilo-Juvia ¿tú que tal?
Miré a Juvia, se estaba colocando la falda en su sitio, no llevaba la chaqueta puesta, a ella tampoco debía de gustarla, después la vi coger una caja de ella sacó algunas cosas. Miré intrigada lo que estaba sacando de la caja, y si me interesaba hacer lo mismo que ella.
-Ya está, ahora si que me gusta, más o menos.-se dio la vuelta.
Al cuello llevaba un colgante con una “L” y en las manos alguna pulsera y su reloj. Llevaba el lazo del cuello atado simplemente con un nudo y dejaba caer el resto por delante. No llevaba ni el chaleco ni la chaqueta, en vez de eso llevaba una chaqueta de color negro completo. Parecía una chaqueta de chándal, pero mas elegante.
-Te queda genial Juvia. –la dije.
-me coloqué una coleta alta dejando que cayera el pelo por mis hombros.
-Pues ya nos podemos ir.
Akane se había quedado mirándonos fijamente.
-Akane, ¿Akane, estás bien?
-Si, si, solo me había empanado un poco.-Dijo cuando volvió en si.- ¿Nos vamos? Ya casi el la hora.
Salimos las tres de la habitación y cerramos la puerta con llave a nuestra salida. Pasamos por los pasillos del edificio hasta llegar a los jardines que había delante del edificio. La gente ya estaba esperando que el “espectáculo” comenzara. Se estaban acomodando en las sillas que había delante de un improvisado escenario. Delante de mí Akane dirigía la marcha hasta unas sillas que estuvieran solas, para poder sentarnos las tres seguidas, Juvia la seguía por detrás. Había mucha gente en aquel lugar buscando sillas. Pasábamos por delante de la gente y nos chocábamos constantemente. De repente, vi a un chico de pelo azul hasta la mitad de la cara que le caía en dos mechones separados por una raya de medio lado. Tenía los ojos del mismo color de su pelo. Tampoco llevaba el uniforme de la academia, al menos no el reglamentario, él también lo llevaba algo modificado. En vez de la chaqueta azul llevaba un jersey azul oscuro con dos filas de rombos en la parte delantera. El cuello de la camisa blanca le asomaba por el cuello en pico del jersey. Llevaba una corbata roja que se le escondía debajo del jersey. Y los pantalones marrones propios del uniforme. El chico pasó a mi lado y me le quedé mirando. Cuando ya le hube pasado me giré y le miré. Por la parte de atrás tenia el pelo más largo, pero sin llegar a cubrirle el cuello.
-¡Raisa! ¡Eh, Raisa!- reconocí la voz de Juvia. Volví a mirar hacia adelante. Juvia y Akane me llamaban desde unas filas más adelante de la que me encontraba.
Fui con ellas y me senté en la silla que quedaba libre al lado de Juvia. Miré a las chicas y sonreí.
-¿Qué te había pasado?
-Nada. No pasa nada.
Ellas no insistieron y se colocaron bien en sus asientos.
-¡BUENAS TARDES!- una voz cantarina gritó desde algún sitio del escenario.
Miré hacia todos los lados buscando aquella voz masculina y profunda que sonaba por todos los sitios. En el escenario se encendieron los focos, alumbrando cielo ya cubierto por el manto de estrellas. Como de la nada, por en medio del escenario cayó una persona. Tenía el pelo castaño y de punta de tal manera que parecía que tenía dos cuernos. Tenía la tez morena, los ojos no se le veían pues los llevaba escondidos tras unas enormes gafas de color blanco con los cristales oscuros. Era algo regordete. Llevaba una chaqueta de traje de color marrón, bajo esta llevaba un chaleco negro de puntos blancos, y bajo esta una camisa blanca. Anudada al cuello con el nudo de corbata clásico. Tenía una enorme sonrisa en la cara.
-¡BUENAS TARDES FUTURAS ESTRELLAS!- dijo siguiendo con el tono que había pronunciado anteriormente.-SOY SHINING SAOTOME, y soy el presidente de esta academia de la que muchos de vosotros saldréis convertidos en grandes estrellas.
La gente ya se había sentado, y todos escuchábamos con atención a lo que decía. Cogió un micrófono y su tono de voz masculina y cantarina.
-Mañana comenzaran las clases oficiales en la academia, clases las cuales duraran un año, en el cual os enfrentareis a una serie de exámenes los cuales tendréis que superar para no ser expulsados. Pero eso os lo explicaran vuestros tutores mañana en las clases. Ahora solo, disfrutar de estos momentos, vosotros seréis las futuras estrellas del mundo de la canción.
En aquella reunión el director, o presidente como quería que le llamáramos, nos estuvo contando algunas cosas de la academia. Cosas como los artistas que habían salido de ella y que ahora eran estrellas tanto de la canción como de otros ámbitos como el cine, la televisión…

Una vez que terminó la reunión, aunque el cielo seguía cubierto de estrellas, apenas eran las 9 de la noche. Así que decidimos ir a cenar algo al comedor ya que tras la mudanza no habíamos comido nada.
Una vez estuvimos en el comedor me di cuenta de que estaba mas lleno que esta tarde, parece que todos se habían puesto de acuerdo para bajar a la vez a cenar.
-Bien, y ahora que estamos aquí, ¿que comemos?-dijo Akane.
-Pues la verdad es que solo podemos coger el dinero de las maquinas, ya que del buffet necesitamos una tarjeta, o algo así, no se por que.
-¿¡QUEE!? Pero ¿pero por que? Si el menú parece delicioso. –Dijo Akane.
-Ya lo se, pero es que es lo único que podemos hacer por que no tenemos esa tarjeta.
-¿No sabes donde se consigue?- negué con la cabeza.- ¿Y no sabes de nadie que la tenga?
-Si, Sherry y sus amiguitas, pero no creo que estén por la labor de decirnos donde se consigue ni como.
Las dos chicas que estaban allí se deprimieron.
-Pues vaya. Yo que quería cenar arroz al curri.
Me encogí de hombros y caminé hacía las maquinas. Por el camino pude ver a Sherry, pero ella nos ignoró por completo. Me sentí aliviada de que por una vez ella no se metiera con nosotras, por hoy ya estaba servida. Seguí mirando a la poca gente que tenia la suerte de tener esas tarjetas, y entre toda la gente visualicé a una persona de 1.65 metros de alto, tenía el pelo rubio tapado por el sombrero que había visto esa misma tarde.
-esperad un momento.
-¿Qué pasa?
-Puede que una persona nos diga como se consiguen.
Antes de dejarlas contestar eché a correr entre toda la gente que estaba allí. Pude llegar a Syo con cierta dificultad.
-Syo.
-¡Ahh!- se asustó al verme aparecer tan de repente-¡Raisa, CUANTAS VECES TE HE DICHO QUE NO ME DES ESOS SUSTOS!
-Lo siento primo, no era mi intención.- me disculpé.
-Está bien. ¿Qué pasa, que necesitas? Estaba apunto de coger mi comida.
-De eso precisamente quería hablarte.
Las chicas aparecieron detrás de mí. Cuando visualicé el color del pelo de las chicas, a ambos de mis lados, pude ver en el rostro de Syo un leve rubor en las mejillas. Estaba mirando a mi derecha. Solo por curiosidad u por saber a quien miraba, giré levemente la cara y vi el característico pelo azul de Juvia. Sonreí y Syo me pilló.
-¡DE QUE TE RÍES TÚ!- dijo con el puño en alto replicándome.
-Nada, nada.- Volví al tema- Oye, ¿sabes donde se consigue esa tarjeta?
-¿Cual?
-Pues la que usas para poder probar la deliciosa comida del buffet- dijo Akane relamiéndose al oler los distintos aromas que provenían de la cocina.
-Esta, se consigue con los puntos del examen.
-¿Qué quieres decir?- preguntó Juvia
-Pues eso mismo, cuando haces el examen, y por supuesto estas admitida en la academia, si tienes un mínimo de puntos en el examen te dan esta tarjeta.
-Entiendo, y donde puede conseguirse, me refiero, ¿En donde hay que ir para ver el examen y que te den la tarjeta?
-Al despacho del dirección. Esta en el primer piso la ultima puerta del pasillo, no tiene pérdida, solo tenéis que ir allí y pedir la tarjeta, se os verá el examen y si tenéis una buena puntuación pues se os recompensarán con la tarjeta, y allí os dirán como se usa.
-Gracias –Akane cogió la mano a Juvia y salió corriendo del comedor.
-Muchas gracias Syo, después nos vemos, por cierto ¿y Kaoru?
- se marchó ya, tenia que llegar a casa.
-Vale, pues si hablas con él dale recuerdos y a tus padres también.- después de esa breve charla salí a la búsqueda de Akane y de Juvia.
Las encontré al lado de la puerta del despacho, me hacían señales para que fuera a por ellas. Una vez volvimos las tres a estar juntas, Akane llamó a la puerta. Dentro de la habitación se escuchó una voz tranquila y masculina.
-Adelante- entramos con algo de timidez.
En la sala no vimos a nadie, era una sala grande, con un escritorio delante de una gran ventana. Tenía también algunos sillones entorno a una pequeña mesa de té de cristal. Un gran escudo, el mismo que estaba puesto en el lado izquierdo de  la chaqueta de Akane, de mi chaleco y el cual seguramente estaría en la camisa que Juvia llevaba debajo de la sudadera, encima de una chimenea, había también una gran alfombra en el suelo entre la zona de los sillones y el escritorio. También una librería a uno de los lados. Todos los muebles, como el escritorio y la estantería, así como las sillas que estaban delante del escritorio, las cuales estaban ambas enfrentadas entre sí formando cierto ángulo, todo estaba recubierto de madera, y por su brillo parece que estaban bien cuidadas, al igual que los sillones, que estaban impolutos.
Entramos las tres pero en aquella sala no había nadie.
-¿Hola?- Pregunté extrañada de que no hubiera nadie después de haber escuchado una voz que provenía del interior de la sala.
-¡Buenas preciosas señoritas!- apareció delante de nosotras el presidente de la academia, pero estaba bocabajo.
-¡AHHH!- las tres nos asustamos al ver a ese hombre tan cerca de nosotras, y colocado de esa manera.
No tardó en ponerse como una persona normal. “Este director un día me matará del susto” pensé. El director seguía haciendo de las suyas por el despacho mientras que nosotras nos habíamos quedado en la puerta a esperar a que nos dijera el por que estábamos allí. Las chicas y yo movíamos la cabeza de un lado a otro siguiendo los brincos que el presidente hacia por su despacho, hasta que por fin se sentó en su escritorio.
-Bien preciosidades, ¿que deseáis?- dijo sin perder la sonrisa.
-Pues verá- Comenzó Akane- desearíamos las tarjetas que se usan para el buffet
-ya entiendo mis ladies, pues venid aquí, revisaremos vuestros exámenes, y si tenéis 75% del examen en perfectas condiciones se os compensará con la tarjeta buffet como la llamamos nosotros.-Juvia, Akane y yo nos quedamos delante del escritorio esperando.
-Parece que nos está intentando vender algo- dije en voz baja a las chicas, las cuales se rieron tras mi comentario.
- ero si tenéis las del 80% del examen correctamente, además se os compensará con una cantidad de puntos que podréis utilizar. –dijo el presidente mientras buscaba nuestros exámenes entre unas enormes montañas de papeles que tenia sobre la mesa.
La enorme pila de papeles podía medir el doble que yo. Ni siquiera veía al presidente tras los papeles.
-¿Cómo os llamáis?-la voz sonó desde lo alto de la pila de papeles.
Miramos para arriba y por encima de los papeles vimos aparecer la cara del director sonriendo como siempre. Tras ver eso, volví en mí.
-Raisa, Raisa Masamune.- le dije.
-Juvia Gakuro-Siguió
-Akane Ken- dijo por último.
-O Ladies, que hermosos nombres tienen.
Asombrada y confundida por como había subido el director hasta aquella altura, me asomé por detrás de la pila de papeles, pude ver entonces una escalera de metal colocada en el suelo, y encima de esta el presidente.
-Queridas no encuentro los resultados de los exámenes. – dijo el presidente mientras rebuscaba con prisa.
Acto seguido, por la puerta del despacho apareció un hombre de unos 27 años, con el pelo marrón casi naranja. Tenía los ojos del mismo color que el pelo, y mostraban cierta decepción y enfado. Estaba vestido con un traje de chaqueta negra, debajo un chaleco y una camisa blanca bien planchada, además de una corbata a rayas blancas y azules. Llevaba una carpeta y algunos folios en la mano.
-Director, ¿pero que está haciendo?- preguntó aquel hombre.
-No me interrumpas Ryuuya, estoy buscando los resultados de los exámenes de estas preciosidades para darles la tarjeta.
-¿Ryuuya Hyuuga? ¿El famoso Ryuuya Hyuuga?- dije
-Raisa, ¿le conoces?
-He oído a Syo muchas veces hablar de él. Es una actor de prestigio, es el protagonista de la saga de películas “El príncipe de la Lucha” Syo quiere trabajar en ellas para estar cerca de Ryuuya Hyuuga, es su mayor admirador.
-Director, no busque más, le dije que yo tenia la lista de las personas que pueden tener la tarjeta.
Pero el director no volvió a hablar, estaba centrado en su labor de encontrar la lista con los resultados de los exámenes. Ryuuya  se acercó a nosotras.
-¿Vosotras sois, Masamune, Garuko y Ken?- nosotras asentimos. – Bien, llevo buscándoos u rato, aquí tenéis vuestras tarjetas. - Ryuuya Hyuuga nos tendió tres tarjetas idénticas, pero cada una con el nombre propio de la persona a la que correspondía. - la tarjeta ya cuenta con una transferencia de 85 cada una, puntos con los que podéis comprar la comida en el buffet. Pero debéis tener en cuenta que los puntos se gastan así que gastarlos con moderación.- Ryuuya se dirigía hacia el director.
-Pero ¿Cómo se consiguen mas puntos?- Preguntó Akane.
-Cada semana hay un examen, si superas el examen a los que tengan la tarjeta se les transferirá la cantidad de puntos que hayan sacado en el examen, desde 50 puntos a 100 puntos. Si no llegas a los 50 puntos en el examen, significa que no has superado la prueba, por lo que no se producirá la transferencia de los puntos y os quedareis con los que tuvierais en esos momentos. Eso es todo.
Miramos a Ryuuya Hyuuga por última vez y salimos del despacho hacia el comedor para probar las tarjetas y comer algo rico en el comedor. Por el camino nos encontramos a Syo que salía del comedor, le mostré la tarjeta y él me guiñó el ojo alegre. 
Juvia caminaba delante de mí. Habíamos perdido a Akane que se había adelantado a ponerse en la fila. Juvia iba con la mente en otro sitio, seguramente no lo sabría ni ella. Intentó guardar la tarjeta en su bolsillo pero falló y se la cayó al suelo. Se agachó, para cogerla, pero Syo fue más rápido que ella y la cogió del suelo. Después se la tendió a Juvia. Yo cotilleaba todo desde atrás. Cuando Juvia fue a coger la tarjeta que Syo le tendía, los dos se tocaron, y pude ver Syo se había sonrojado mucho cuando sus manos se tocaron. Con un ligero movimiento vi que la cara de Juvia estaba en las mismas condiciones que la de Syo, los dos estaban rojos como dos tomates. Sonreí.
-Gra…Gracias. –Dijo Juvia con un ligero tartamudeo.
-No, no tienes quedarlas.- contestó Syo agachando la cabeza para que ella no viera su sonrojo. Después y sin decir nada mas, se marchó de allí corriendo escaleras arriba.
Miré como se iba, y tras eso miré a Juvia que aún se mantenía en la misma posición, esta vez con la tarjeta en su mano. Me reí y empujé a Juvia hacia el comedor para llegar antes de que Akane se comiera toda la comida.
Al entrar, el barullo de gente que había cuando entramos por primera vez había cesado bastante, dejando a penas 5 mesas completas. Pude ver con facilidad a Akane que nos saludaba desde la fila del buffet. Nos acercamos a ella y nos pusimos a su lado.  Mientras esperamos nuestro turno en la fila estuve pensando en que cogerme para cenar, algo que no tuviera muchos puntos para que no se me acabaran antes de que comenzaran los exámenes. Al llegar nuestro turno cogí algo de Sushi variado que era barato, Juvia se cogió un poco de pollo agridulce, y Akane como ya había dicho se cogió el arroz al curri. El plato de Akane era el más caro, siguiendo por el mió y terminando en el de Juvia que simple mente llegaba a los 20 puntos. 
Al terminar de cenar subimos a la habitación y cerramos la puerta tras entrar las tres. Ya eran las 11 de la noche y al día siguiente había que madrugar por que era el primer día de clase. No tardamos en apagar las luces para dormirnos.
No pude dormir durante unos minutos por que me quedé pensando en aquel chico que había visto en la reunión, tenia la sensación de que me sonaba, pero no sabia de que. Al final de tanto darle vueltas, el sueño me venció y me acabé durmiendo por primera vez en aquella cama.

6/ Los gemelos


Pasé por muchos pasillos hasta llegar a la cafetería.
-Vaya, para ser el primer día esto está lleno- dije al ver que casi no se podía pasar.
Había mucha gente y casi no se veía el final de la sala, pero pude distinguir que había dos colas, una de ellas la mas larga llevaba a un buffet libre.
-Mmm, me relamí al ver la comida que había en el menú.

“Menú de hoy.
·Sashimi, Sushi, Ramen, Sopa de Miros, Curri, Onigiri, Udon. ”

Solo con ver los nombres de los platos se me caía la baba al imaginármelos,  y me relamía por completo. Esto fue antes de ver la última anotación de la carta.
“Solo con la tarjeta acumula puntos”
-¿Tarjeta? Que tarjeta, a mi no me han dicho nada de eso.
Miré en las maquinas expendedoras, había mucha mas gente, pero la comida se pagaba en efectivo y era barata, tampoco sería buena. Me encogí de hombros.
-Que le vamos hacer, no tengo otra opción.
Me dirigí hacia las maquinas expendedoras de la comida y me puse en la larga cola que había.
Ahora solo tocaba esperar. Habría 10 personas por delante de mí, parecían pocas, pero la gente se quedaba parada mirando lo que iban a cogerse para comer. Las tripas comenzaron a sonarme.
-Espero que no tarden mucho, no he comido desde esta mañana, y con el trajín de las cajas me ha entrado hambre, y seguro que Juvia me estaría esperando en la habitación.
-Vaya, vaya, vaya, pues si que hay gente en la cola- escuché una voz que venia tras de mí. Pude reconocerla al instante.
-“Brócoli a la vista” –Dije para mis adentros –Hasta en la sopa tiene que estar.-dije.
Me hice la despistada, esperando que no se dieran cuenta de que estaba allí y para que pasaran de mí.
-¿¡Pero quien tenemos aquí!? Si es, la señorita “Entro por mi madre”
En un momento me desmotivé para todo el día, mira que era pesada. Parece que lo que había pasado antes de las vacaciones ya se la había olvidado. Pasé de mirarla y seguí colocada en la fila a esperar mi turno. Pero al mirar al frente sentí todas las miradas en mí. Me puse  muy nerviosa y comenzó a subirme la temperatura por la timidez.  Sin decir nada, me giré. Vi, que ella estaba en la fila del buffet.
-¿Que pasa Sherry?
-Nada, solo quiero que la gente se entere de que clase de personas dejan entrar en la academia, ¡gente sin talento!- salí de la fila en la que me encontraba.
-Que plasta eres, - me encaré a ella, ya era hora de que afrontara mis problemas.-tú sabes más que nadie que mi madre y yo no nos hablamos, así que es imposible que yo entrara por los métodos que dices.
-Anda que no, tu madre es una de las mayores productoras de Japón, perfectamente sin que te dieras cuenta pudo haber amañado las cosas para que te dejaran entrar.
-¿Estamos tontos? –La dije.- yo te contaba  mis problemas antes de que te unieras al grupo de las mas “ways” Fuimos las mejores amigas y nos contábamos nuestros problemas, y sabes que a mi madre no le gusta que haga música. Yo creía que tenía que obedecer a mi madre, pero tú fuiste la que me animó a componer música, a seguir mi sueño. ¿Es que no lo recuerdas?
-Yo no recuerdo nada de eso.- giró la cara en sentido contrario al que yo estaba.-me encogí de hombros.
-Bueno, imaginé que seria imposible hacerte entrar en razón, al menos lo he intentado.
Volví a mi sitio, pero ya estaba ocupado por otras personas que me miraban fijamente, no sabia como interpretar todas las miradas. Algunas parecía que iban a matarme, mientras que otras, la minoría, parecía que sentían lastima de mí. Volví a colocarme en la fila de la que había salido.
-Vaya, vaya, no puedo creer que te creyeras todo lo que te dije en aquel momento. – Sherry se estaba burlando, y las chicas que estaban a su alrededor la seguían las burlas.
-¿Qué quieres decir?
-Todo lo que te dije fue para que tu madre no te produjera ninguna de tus canciones y no llegaras a nada. Desde siempre he querido superarte, he querido ser mejor que tú. Y la mejor manera que encontré fue rompiendo la relación que había entre tú y tu madre. Y parece que las cosas me han salido bien.-Siguió burlándose de mi.
-¿Entonces, todo lo que me diste, de que eras mi amiga, era mentira?
-por supuesto, siempre te he odiado. –Se acercó a mi, mientras que las lagrimas comenzaron a caer por mis mejillas.-hay que estar mas atenta- me tocó el hombro.- Si no lo estas cualquiera puede aprovecharse de ti.
-¡SUELTALA!- se escuchó una voz entre el gran silencio que había en el comedor.- ¡Suéltala!- me quedé parada intentando reconocer la voz de aquella persona.
-¿Quién eres tú para ordenarme eso?
-Alguien con el que no te debes meter.
Cuando Sherry se separó de mi pude levantar la cabeza, y vi a una persona de 1.65 m dirigirse hacia nosotras. Me quedé paralizada en cuanto le vi. La persona que había aparecido tenía el pelo rubio aunque lo llevaba tapado por un sombrero podían verse algunos mechones de pelo que le asomaban por delante de la cara. Tenía los ojos azules y estaba bastante enfadado. Llevaba un jersey de color marrón claro, y debajo de este una camisa blanca con una corbata roja. Unos pantalones negros algo anchos para aquella delgada personita. El estilo de ropa cuadraba con aquella persona. Una vez que estuvo delante de nosotras se puso delante de mi, protegiéndome.
-¿Quién eres renacuajo?
Solo con aquellas palabras el chico se cabreó más de lo que estaba. Pude imaginarme que estaría apunto de explotar, pero se lo estaba guardando.
-Estas avisada, no te acerques mas a esta chica, o tomaré medidas serias.-Después me cogió del brazo y me llevo hasta la salida del comedor.
Mire la mano del chico, tenia las uñas pintadas en negro, y en las muñecas llevaba alguna pulsera de pinchos en plan heavy.
-¡Cuánto tengas lo que hay que tener vuelve y acabaremos la conversación!-Gritó Sherry desde el comedor.- ¡No puedo creer que te tenga que proteger un renacuajo como ese!-Siguió gritando dando un espectáculo en el comedor.
-¡Tsk…!-Dijo el chico que me llevaba del brazo. Pude notar que me apretó más la mano cuando Sherry lo llamo renacuajo.
Una vez fuera del comedor y del edificio:
-Espera, suéltame, me haces daño.
El chico me soltó cuando salimos fuera del edificio, en la parte trasera de este.
-¡Por que dejas que te siga pisoteando! Como sigas así nadie te tomará enserio como compositora. Raisa tienes que entenderlo, ¿cuantas veces te lo hemos dicho?
Me quedé mirando aquel chico con una sonrisa en la cara y apunto de echarme a llorar, pero en vez de eso lo que hice fue darle un gran abrazo. El chico no dijo nada más y me correspondió.
-Te he echado mucho de menos Kaoru.- el chico se separó de mí con cara de cabreo.- ¿Qué pasa?
-Por que me llamas Kaoru, ¿es que no sabes reconocerme? ¡YO SOY SYO! ¡KAORU ES MUCHO MAS PEQUEÑO QUE YO!- me gritó el chico señalándose así mismo.
-A mi no me engañas Kaoru- dije con una sonrisa mientras le quitaba el sombrero y dejé que parte de su pelo cayera por su rostro.
El chico hinchó los mofletes, cruzó los brazos a la altura del pecho y miro para otro lado enfurruñado porque le había descubierto.
-Eso no vale Raisa, así no hay quien te engañe.
Sonreí.
-Eres demasiado mono para confundirme de hermano- me agaché un poco y le di un beso en la mejilla. Se puso tan colorado que puse ver como le salía humo de las orejas.
-Raisa, cuanto te he echado de menos. – su expresión cambió por completo y saltó a mi cuerpo, dándome un fuerte abrazo, aferrándose a ellos con gran fuerza. – ¿Pero como sabias que era yo? Si somos casi iguales.
- Fácil-dije sonriendo- cuando a Syo le llaman renacuajo suele explotar de la rabia que le da, en cambió tú no lo has hecho.
-Joo, no vale, nos conoces mucho.
-Es normal, nos conocemos de toda la vida, y siempre pasamos las vacaciones los tres juntos.
-Si, ¿pero a que le interpreto muy bien?
-Si, de eso no hay duda.- dije riéndome y revolviéndole el pelo.- por cierto ¿Dónde está Syo?
-Está dentro, ¡vamos!- me tiró del brazo y volvió a meterme dentro del edificio y subió a las habitaciones.

Cuando pasamos por delante de la puerta de mi habitación escuché que había dos voces distintas.
-Kaoru, espera un momento. –abrí la puerta de la habitación y vi que además de Juvia había una chica rubia con el pelo que le llegaba un poco mas de los hombros, un poco ondulado. Estaba encima de la cama que quedaba libre en medio de las dos camas ya ocupadas por Juvia y por mí.
-¡KAORU!- escuché una voz reconocida para mí.
Miré al pasillo y vi, que Kaoru corría despavorido hacia mi posición. Se metió en la habitación y se escondió detrás de uno de los escritorios que había en la habitación. Volví a mirar al pasillo y vi a otra persona corriendo “con los ojos en llamas” hacia mi.
-Kaoru, ¡devuélveme mi sombrero!- el chico que venia corriendo se paró delante de la puerta. Era un chico igual a Kaoru, pero este era mas bajo media 1.61 a primera vista, con el mismo pelo rubio pero las puntas de degradaban  en un color rosa pálido, uno de los lados del pelo lo llevaba cogido con 4 horquillas, dos de ellas cruzadas entre sí y las otras dos encima de estas.  Hizo caso omiso a las chicas que estaban allí, las cuales nos habíamos girado hacia el chico que acababa de entrar y estaba gritando dentro de la habitación.
-Kaoru, no te escondas y dame lo que me has robado.-me di cuenta de que aun tenia el sombrero que le había quitado a Kaoru, me acerqué al chico y se lo puse en la cabeza. El chico pareció tranquilizarse. Era unos centímetros mayor que Kaoru.
Se giró para ver lo que había pasado. Me miró con cara de sorpresa y yo a el con una sonrisa.
-Ra…Ra…- tartamudeaba.
-Hola Syo, cuanto tiempo.- le saludé.
-¡AAAH! –Al poco tiempo reaccionó, pero se acabó cayendo al suelo-¡Raisa! ¡Como es que estas aquí!
-Bueno, pues entré en la academia, pero no esperaba que vosotros también.
-¿Pero que estas haciendo en mi habitación?-señalé a las chicas que estaban detrás de él, las cuales estaban boquiabiertas por el barullo que se había generado en poco tiempo. ¡AAH! ¿¡Pero que!?- miró a todos lados, y supo que no estaba en su habitación.
-La verdad es que eres tú quien está en nuestra habitación.
Syo se levantó del suelo ayudado por mí.
-Vaya, perdonad, es que estaba buscando a mi hermano que me había robado el sombrero.
-Her… hermano.-dijo Kaoru desde su escondite.
-¡Con que estabas ahí!- señaló a su hermano, -¡Ven aquí te vas a enterar!- Syo comenzó a correr hacia su hermano. Enseguida Kaoru comenzó a correr por la habitación  hasta que salió de esta y se perdieron en el pasillo vacío. Suspiré al verles y cerré la puerta tras de mi.
Miré a las dos chicas que aun no se creían lo que había pasado.
-¿Nos lo empiezas a explicar?- comenzó Juvia.- ¿Quiénes eran?
-Perdonad, por los gritos. Son mis primos. El primero que ha entrado era Kaoru, el otro era Syo.
-¿Son gemelos?- preguntó la chica que estaba allí.
-Si, pero Syo es el mayor de los dos.
-Que monos, gemelitos- Dijo Juvia emocionada.
-Si- dije sonriendo. Miré a la chica nueva –Perdona, no me he presentado, soy Raisa Masamune.
-Yo soy Akane Ken. – me dijo con una sonrisa de oreja a oreja.
-¿Ken? ¿De que me sonará ese nombre? – me quedé pensando, pero no encontraba la fuente de ese pensamiento.
-Es nuestra compañera de habitación. –dijo Juvia desde su cama.
-¿En serio?-Ella asintió
-Si, parece que hubo un problema con mis notas, pero ya está todo arreglado.
-Pues genial, otra compañera. – dije contenta.
-Raisa, sabes que… Akane es fan de Noa-yon Hana.
Me asombré ante aquellas palabras.
-¡No puede ser!
-En serio, mira.- Akane sacó un póster de un chico de unos 20 años, con la piel clarita, el pelo negro un poco ondulado y largo que lo recogía en una coleta baja, los ojos amarillos tirando a naranjas. Llevaba una camisa blanca desabrochada los tres primeros botones, con el cuello hacia arriba. Y unos pantalones negros. Tenía un micrófono en la mano.
Miré a los otros dos pósteres que estaban colgados en las paredes.
-Genial, ya tenemos al grupo entero- Dije con emoción- dije con locura al ver por fin todas las piezas juntas.
Me senté en mi cama y miré a todas partes. Miré, como cotilla que era, la ropa de esa chica. Llevaba una falda de tablas vaquera y unas botas. Con una sudadera violeta. No se parecía mucho al estilo que escuchábamos Juvia y yo. Pero ninguna de las tres tenías el mismo estilo, eso creo yo que es lo que nos hizo unirnos. El refrán dice que los contrarios se unen, por que no nosotras. Este iba a ser el comienzo de una aventura increíble.
-¿¡Pero que!?- Gritó Akane desde su armario. Juvia y yo la miramos.- ¿Qué pasa?
- ¿¡No me digas que esto es lo que nos tenemos que poner!?- las dos asentimos. Y Akane se desmoralizó.
-Genial, solo espero que no nos quede tan mal como parece que nos quedará.
-Jjajajaja, -me reí- eso es imposible.- Nos quedará horrible.
-Si, es cierto- me lo voy a probar a ver que tal.
Akane salio de la habitación, directa al baño. Mientras, Juvia y yo nos quedamos en la habitación. Me tiré a la cama y me quedé mirando el techo.
-Por cierto Raisa ¿no ibas a traer algo de comer?
-Si, pero… Me encontré con el brócoli y volvió a humillarme delante de todos. Después apareció Kaoru y me sacó de allí y al final no he cogido nada.
-¿Pero que le pasa a esa chica?
- Solo se siente intimidada, por que tanto tu padre como mi madre son famosos y eso es lo que ella quiere ser.
-¿De verdad piensas que es eso?
-No, solo lo he dicho para intentar no pensar mas en la razón por la que me la tiene jurada.
En ese momento llegó Akane con el uniforme puesto.
-Mirad chicas, no me queda tan mal.- me incorporé en la cama y la miré.
-Te queda como guante al dedo.
-¿Tú crees?
-Si, te queda genial, pega muy bien con tu estilo.
-Gracias chicas. Parece peor de lo que es. Ponéroslos, veréis como no pasa nada.
-Ya mañana me lo pondré- me tiré otra vez sobre la cama.
-Creo que eso no va a ser posible.
-¿Qué quieres decir?- dijo Juvia extrañada.
-En el pasillo hay un cartel que dice que a las 18.30 hay una reunión de todos los alumnos en los jardines principales, es como una fiesta de bienvenida en la que nos dirán las normas de la escuela.
-¿y que hay con eso? No veo la relación.
-Bueno, pues es que dice que tenemos que llevar el uniforme.
-¿¡QUEEEE!?- salté de la cama al escuchar la noticia.- No puede ser, pensé que solo era para ir a clase.
-Pues parece ser que no.
Me desmotivé y volví a tirarme sobre la cama.
-Aún tenemos tiempo así que no hay prisa.
Juvia había decidido ir al armario a sacar la ropa que tendría que ponerse de un momento a otro. Akane seguía en el espejo mirándose. Y yo me acerqué al escritorio y saqué de los cajones algunas partituras que había hecho años atrás. Así nos quedamos las tres hasta que se hizo la hora de ponernos esos horribles uniformes.

5/ Noa-yon Hana


Era un chico pelirrojo de pelo mas o menos largo, que mantenía sujeto con una cinta de color verde, los ojos verdes y con un micrófono en la mano cantando y con su habitual rostro jovial y sonriente. La mano con la que sujetaba el micrófono estaba enguantada.
-¿Te gusta Noa-yon Hana?
-Me encanta sobre todo él- Juvia pasó la mano por el póster acariciando a Lavi, el que salía en el póster.- me parece que sus canciones tienen mucho sentimiento y pasión, como me hubiera gustado haberle conocido. Algún día me gustaría cantar una canción con él.-me dijo todo mirándole a él. Después giró la cara hacia mí sin separar la mano del póster- ¿y a ti, te gustan?
-Bueno… la verdad es que…- me acerqué a una caja que tenia al lado de la cama la abrí y de ella saqué un papel enrollado- bueno, la verdad es que…- empecé a desenrollar el papel y por él a pareció un chico algo mas serio que Lavi de pelo azul oscuro con flequillo y con el pelo suelto largo hasta la mitad de la espalda, con los ojos azules oscuros también y con otro micrófono en la mano. – Me encanta- en el ultimo momento desenrollé el papel de golpe, dejando ver a Kanda por completo.
-¿! No me lo puedo creer, también te gusta Noa-yon Hana!? - dijo Juvia sorprendida.
-Gustarme es poco, yo diría que estoy algo loca por este grupo…vale, muy loca.- dije sonriendo mientras admiraba el rostro de Kanda- Kanda es mi cantante favorito, sus canciones tienen mucha fuerza y me gustan las letras.- miré a Juvia llena de emoción- no puedo creer que a ti también te guste, no colgué el póster por que pensé que no te gustaban y Kanda podría acabar pintarrajeado, y eso no quiero que ocurra.
-Lo mismo puedo decir, pero me he arriesgado, y parece que ha salido bien. Por cierto ¿tú querrías cantar con él?
-¿Yo, cantar? Ojala supiera, pero a mí me gustaría que él cantara una de mis canciones.
-¿Eres compositora?-asentí- nos congeniamos bastante bien.
-Eso parece, bueno, pues voy a colgar el póster. – lo colgué al igual que Juvia en la pared que había debajo de la ventana, encima de mi cama.
-Si hazlo, creo que tú y yo vamos a tener muchas cosas en común.
-Ahora que me doy cuenta…- la miré- ¿Tienes el póster de Tikky? Por que yo no lo he encontrado. Me costó mucho encontrar el de Kanda pero el de Tikky, me resulta imposible.
 -¿Te gusta también Tikky?- me dijo ella mientras se sentaba en su cama.
- Me gustan sus canciones, pero siempre e preferido a Kanda.- le miré- Ojala, pueda cantar una de mis canciones.
-A mi también me gustaría. No se quien les hace la música, pero parece que el nivel ha bajado mucho desde que empezaron.-
-Creo que se le conoce como el Conde, pero nadie le ha visto, o eso es lo que las revistas dicen, no se si creérmelo.
-No lo se, pero algo les debe estar pasando, por que sus canciones han dejado de tener esa chispa que tenían antes.
-Creo que ya podemos soñar, es uno de los mejores grupos que hay.
-Lo malo es que la gente no sabe apreciarlo por que no entiende sus canciones,  el dolor que hay en algunas, y los sentimientos de otras. Al igual que la fuerza de algunas canciones, la voz de Kanda se mezclan con la voz, sensible apasionada y jovial, de Lavi, y el estilo característico de Tikky y crean maravillas.
-Bueno, mejor para nosotras, así no nos quitaran a los chicos. Jeje- Juvia al soltar esa pequeña broma cayó a la cama y se tumbo en ella mientras que yo me perdí en la imagen una vez más.
-Espero que no haya conflictos internos entre ellos.
-¿Por qué dices eso?
-Por lo que escucho de mi madre, ella habla mucho con artistas y con sus agentes, y escucho algunas de esas conversaciones, muchas veces mi madre dice que los grupos que se han separado o han dejado de tocar, lo hacen por los problemas que hay entre ellos.
-Puff, espero que eso no pase,- se incorporó poniéndose de nuevo de rodillas mirando el póster de lavi- no quisiera que se separan, su música es muy buena, pero solo cuando están los tres. Incluso cuando solo uno de ellos canta los otros dos, el ritmo, la música que hacen para acompañar la letra, todo cuenta.
-Parece que sabes del tema.
-Si, pero no tanto como me gustaría, el marido de mi madre no me cuenta las cosas, así que lo poco que se, es por que lo leo, o lo escucho a escondidas.
-¿El marido de tú madre? ¿No es tu padre?-ella negó con la cabeza. Esperé por si ella me lo explicaba, pero si era mucho para ella, simplemente lo dejaría pasar.
-Fue cuando yo aún era pequeña, mi madre de divorció de mi padre. No tenían mucho en común, pero nunca pensé que se separaría.-dijo mirando por la ventana.
-Vaya lo siento mucho.
-Tranquila, lo que mas me duele es que me separaron de mi hermano mayor.
-Es verdad, me dijiste que tenias un hermano, ¿Cómo se llama?
- La verdad es que no me acuerdo, yo aún tenia 2 años cuando mis padres se divorciaron, y no llamaba a mi hermano por su nombre, solo decía Oni-san. Así que no me quedé con su nombre, y ahora lo lamento, por que fácilmente podía ir a buscarle, o al menos saber si está bien.- en lo que duró la historia no me dirigió la mirada, si no que la mantuvo en la ventana.
-Seguro que lo encuentras, -dije con una ligera sonrisa.
Ella me sonrió, parecía más animada.
-Bueno, iré a por algo de comer, enseguida vuelvo.- salí de la habitación dejando a Juvia tumbada en la cama.
Comencé a caminar por los pasillos. Se podían escuchar las distintas voces de los alumnos dentro de sus habitaciones. No se porque razón, pero mientras caminaba iba pensando en lo que Juvia había dicho, ella quería cantar una canción con uno de los chicos de Noa-yon Hana. La verdad es que no es mala idea, pero yo nunca podría componer algo para ellos, yo no soy nadie, y ellos son mis mayores ídolos.

4/ La habitacion


La habitación parecía que estaba partida en tres, pero era total mente simétrica, pero el suelo y las pareces eran el mismo color, marrón y negro. Uno de los lados de la habitación se podría decir que tenía un estilo más moderno, más roquero. Tenía las paredes escritas, como si alguien hubiere escrito en ellas con un bolígrafo blanco sobre un lienzo negro. Tenía la cama al lado de la pared, y pegada a la esquina, sobre la cama había dos cojines en forma de rulo de color azul, y encima de ellos dos cojines con forma cuadrada de color blanco, estos colores resaltaban sobre la colcha, que tenia los colores negro y azul, los cuales me di cuenta que pegaban muy bien con el estilo de Juvia, el cabecero de la cama de Juvia tenia dos guitarras azules cruzadas. Sobre la cama y haciendo esquina, la cual llenaba toda la habitación, de una punta a otra, había una pequeña estantería vacía, que estoy segura que se llenaría en seguida con las cosas de Juvia y las mías. A los pies de la cama un arcón de madera, seguramente vacio para guardar cosas. Juvia no pudo resistir la tentación y corrió y se tiró en la cama. Al otro lado de a cama había un espejo con pequeñas notas musicales y guitarras pintadas en él.
-Esta es mía- dijo cuando se hubo tirado y agarrado uno de los cojines para hacerme saber que nada se la podría quitar.
-jeje, esa parte te viene al pelo, es igual que tu jeje.
Miré la otra parte de la habitación, en el lado contrario, tenía un estilo más clásico, más gótico. La distribución de esta era igual que la parte de Juvia, solo cambiaba el estilo de los muebles. Esta vez las pareces negras tenían detalles en rosa, tenían flores también con algunos toques en blanco. La colcha de la cama era blanca con una tela en negro situada a los pies que caía por el extremo de la cama, la alfombra era de color blanco solamente, pero quedaba bastante bien. El cabecero de mi cama tenia una forma extraña con varios agujeros en ella, y hojas que salían de lo que parecían ser tallos, y al final de estos, dos rosas blancas A los pies de la cama, y al igual que en la parte de Juvia había un arcón de madera. Entré en la habitación y cerré la puerta tras de mí. Observé por completo la parte de la habitación que me quedaba. Poco a poco fui acercándome a la cama y me senté sobre ella dejando la maleta al lado.
-Yo me quedo con esta. Me encanta-dije sonriendo.
- Esa parte cuadra mas con tu estilo.- me dijo Juvia desde su cama.- pero…- dijo Juvia mientras se sentaba en el borde de la cama-¿esta parte de quien es?
Entre nuestras camas, había otra cama en medio. Pero el color característico de esta era el morado. La parte de la pared que la tocaba tenía símbolos que no sabia lo que eran, pero estaban chulos. El cabecero de la cama tenía cruzadas dos fundas de katana. La colcha de la cama tenía tres colores, el morado que cubría la mayor parte y el negro y el blanco que hacían líneas entorno a los pies de la cama.  A los pies de la cama tenía el mismo arcón que teníamos todas.
-¿Tienes idea de si viene alguien más?- la dije.
-pues no tengo ni idea, es posible, puede que aun esté de vacaciones.- me respondió mientras se tiraba de nuevo sobre la cama.
-Es genial, no se quien nos  la habrá dado, pero hay que darle las gracias.
-Estoy contigo.
La habitación no era muy grande, apenas estábamos a unos cinco pasos una cama de otra. Las ventanas que había estaban sobre las camas de Juvia y mía, eran bastante grandes y hacían que la habitación pareciese más grande de lo que era.
-Podría quedarme aquí para siempre.
-Lo mismo digo. Pero, creo que deberíamos deshacer el equipaje ¿no?
-Creo que tienes razón, por que si mañana empiezan las clases no nos va ha dar tiempo.- me levanté de la cama y puse la maleta encima de ella. La abrí.
-Espero que haya perchas- me dirigí al armario para comprobarlo.
Los armarios estaban empotrados en la pared que había al lado de la cama de Juvia. Y, al igual que las camas, cada uno de ellos tenia un detalle, y se notaba de quien era cada uno. Del de Juvia era de color blanco con detalles en negro y en azul, detalles como las bisagras o el picaporte de este además de tener notas musicales en las puertas. Y en el suelo una alfombra azul con el reborde en blanco que resaltaba sobre el suelo de madera oscura. En el medio estaba el de la chica que no había venido aún, con detalles en morado y negro como los mismos símbolos que había en la pared. Y el mío estaba al otro lado de este también blanco con los detalles en rosa y negro y con guitarras en las puertas, y alguna que otra rosa.
Abrí mi armario observando cada detalle con detenimiento. Al abrirlo, vi, que dentro de este ya había ropa dentro, había dos o tres faldas, tres camisas, un jersey… cogí una de las faldas y la observé. Era una falda escocesa naranja, tenia líneas anchas verticales y horizontales, las cuales al cruzarse formaban un cuadrado con un tono mas fuerte, de color azul marino. Me puse la falda por encima solo para ver como quedaba. Me llegaba por la mitad del muslo, me puse delante del espejo que había dentro del armario, en una de las puertas. Miré la falda con cierto horror. Miré dentro, cogí el jersey que había y también me lo puse por encima, aún con la falda puesta. El jersey tenía el mismo color que los cuadrados de la falda.  Dejé las cosas en la cama y cogí la chaqueta que había y una de las camisas blancas colgadas, las cuales tenían atados al cuello de este un lazo rojo con líneas de color azul marino bordeadas con otras dos de color blanco.  Pero el colmo se lo llevó la chaqueta. “¿quien en su sano juicio llevaría algo como esto?” fue lo primero y único que pesé cuando la vi. Era una chaqueta de traje, como el de los esmoquin, con el cuello muy abierto, de color azul, algo distinto al del jersey o el de la falta, era un color mas claro, pero mezclado con el verde y como detalle, que no le faltaba a nada, tenia una sucesión de líneas amarillas, dos de ellas juntas y separadas por un palmo otras dos, y así sucesivamente. Me giré a Juvia para decirle lo que había encontrado, si es que ella no lo había visto aún, y para que me diera su opinión. Pero cuando me giré ella estaba en la misma postura que yo antes, sujetando la falda y en este caso la chaqueta.
-Pero…
-Lo mismo digo- ninguna de las dos sabia que decir ante esas prendas que nos habían colocado.- ¿realmente tenemos que llevar puesto esto? Es horrible.
-Pienso lo mismo, pero, ¿a que no has visto lo mejor?-pude notar su tono de ironía mientras se agachaba a coger algo de dentro de su armario, dejó las cosas colgadas y después cogió lo que fuera que quería enseñarme.-Mira- con una de las manos sujetaba unas medias del mismo color que el jersey, de color azul marino, y con la otra…
-No puede ser- con la otra mano sujetaba unos zapatos con un poco de tacón de color rojo charol.- creo,- me agaché a coger los que estaban en mi armario- que con esto ya podemos bailar charlestón. Jeje.-las dos acabamos riéndonos por la ropa que teníamos que llevar al día siguiente.
-Espero que a Sherry le quede peor que a nosotras.- dije.
-Eso mismo espero yo. Con ese pelo Brócoli seguro que si.
Seguimos deshaciendo las maletas, guardando nuestra ropa en el armario y rezando por que nos la tuviéramos que poner en alguna ocasión. Fui dejando los libros de música en el escritorio. Los escritorios estaban pegados a la pared contraria a la de los armarios, cerca de mi cama. En este caso eran todos iguales sin  distinción los uno de los otros, así que guardé las cosas en el que estaba más cerca de mi cama y seguí con las demás cosas. Algunas cosas mías, como un peluche que me dio mi abuela cuando era pequeña  y alguna que otra foto de mis primos y yo, las dejé en la estantería que había encima de la cama. Dejé el pijama sobre la cama para ponérmelo después ya que esa noche ya dormiríamos allí. Una vez que hube terminado de desempaquetar mis cosas guardé la maleta debajo de la cama para que no molestara durante la estancia que estaría allí aunque fuera solo por un año. Me senté en la cama y vi que Juvia seguía guardando sus cosas, mientras estaba subida en la cama de rodillas.
-¿Tienes hambre? Creo que en la planta de abajo hay una cafetería voy a ver si puedo coger algo.
-Si, vale, gracias- me dijo con una sonrisa mientras colgaba un póster en su trozo de pared. Reconocí el póster cuando lo vi. Ese chico, era inconfundible para cualquiera que supiera algo de música.

3/ Juvia Vs Sherry


Pasé las vacaciones de navidad en casa de mis abuelos, ya que mi madre tenia que trabajar y ellos no querían que me quedara sola en casa todos los días de las vacaciones. Por lo que me invitaron a pasarlas en su casa, además me dijeron que mis primos y mis tíos iban a ir también, por lo que no me aburriría. Tenia bastantes primos unos 10, pero congeniar, solo lo hacia con dos de ellos, ya que los demás eran mas pequeños que yo. Pero al final aquellos con los que me llevaba bien no fueron, por lo que me aburrí bastante, me pasaba las tardes con la guitarra, componiendo y escuchando música. Aun así se me hicieron cortas. Ya tenía ganas de ir a la Academia, tenía ganas de saber como era aquello y la cantidad de cosas que me esperaban. Así que el 6 de Enero volví a casa y empecé a empaquetar las cosas que me faltaban para llevármelas a la academia, para que no me faltara de nada. La noche del 6 casi no pude pegar ojo, estaba demasiado nerviosa, dormí aproximadamente 4 horas, pero aun así al levantarme no tenía sueño. Me levanté desayuné, me vestí y después de hacer la cama y coger mi maleta y lo que pudiera llevar conmigo, salí de casa. Con la música en mi mente, me encaminé hacia la academia. Iba a buen paso, pues no necesitaba llegar a una hora concreta, pero quería saber de una vez la habitación y el compañero que iba a tener.
Llegué a la academia, allí pude ver a los familiares de los alumnos, los estaban ayudando con sus bolsas y maletas. Cuando entré, vi esos hermosos jardines llenos de flores.
- Un día de estos me echaré una siesta  en la hierba.- me dije mientras caminaba hacia el edificio.
Continué andando poco a poco, y con mis maletas en las manos y una mochila a la espalda, y llegué hasta el edificio. Entré en él, la gente estaba como loca, querían instalarse de una vez en sus habitaciones. Me fui a uno de los lados, en donde se encontraban las taquillas, en los que no había nadie y cuando llegué todas las miradas se clavaron en mí. Dejé las maletas en el suelo y me apoyé en la pared. Entre todas las miradas, las cuales me ignoraron en menos de un segundo, pude ver las de Sherry y su grupito de amigas las cuales me miraban y murmuraban, seguramente sobre mí. Pasé la mirada por toda la gente que allí se encontraba y vi algo, no supe lo que era, vi, un reflejo rubio, se que era una persona,  y lo curioso es que me sonaba, pero no pude verle bien.  Aún apoyada en la pared me incliné un poco hacia delante pero aun no lo veía. Me separé de la pared di unos pasos para poder verle, pero no recordé que había dejado la maleta delante de mi, por lo que al dar otro paso, para ver bien a esa persona, me tropecé con ella y me caí al suelo de boca.
- ¡Ay, ay, ay! Que daño-Pude parar la caída con las manos, pero aún así me hice daño en las manos, y en el estómago por que caí sobre la maleta.
Desde el suelo pude escuchar como los que estaban allí se reían mientras yo estaba en el suelo. Hice fuerzas con los brazos para levantarme.
-¿Necesitas ayuda?- escuché una voz, y vi una mano inocente tendida ante mí
Levanté la mirada y vi a una chica de pelo azul cian con su enorme sonrisa.
-¡Juvia!- dije animada
-Hola Raisa, cuanto tiempo- la cogí la mano y me ayudó a levantarme.
-Si, mucho tiempo- dije una vez levantada.
Me limpié un poco la suciedad de los pantalones y levanté la maleta. Las risas habían cesado una vez que apareció Juvia.
-Parece que tenias razón, Sherry no es una amiga- miré a Juvia y vi que estaba mirando a Sherry descaradamente.
Sherry mientras tanto seguía riéndose con sus amigas y señalándome de vez en cuando para hacer hincapié en mí, y que supieran, si es que no lo sabían ya, que era de mí de quien se reían.
-Si, es mejor no estar en su camino. –suspiré y me giré poco a poco para estar frente a Juvia. Pero me la encontré inclinada hacia mi, con los brazos en jarras y mirándome fijamente a los ojos. Tuve que echarme hacia atrás para que no me comiera.
-¿Qué, que pasa?- dije un poco asustada por la mirada que me estaba echando.
-Ahora que me fijo, ¿llevas lentillas?
-¿Que?
-Tus ojos, no son naturales ¿verdad?, ¿son lentillas?
-Eh…no, no llevo, son naturales.
-¿Enserio?-dijo bastante sorprendida, cosa que no me sorprendió.- pero son rojos.
-Si, ya lo se, pero son míos en serio- la insistí.
Ella se incorporó hasta estar totalmente erguida.
-No te acerques mucho a ella-  una voz conocida apareció.
Las dos miramos hacia la izquierda, al lado contrario en el que estaban las taquillas.  Sherry, con su grupo de amigas, había aparecido en escena.
-La que faltaba-dijo Juvia en voz baja, solo la pude escuchar yo.- ¿Qué quieres?
-Solo ayudarte, decirte que todos los que se han acercado a ella han salido por patas, y solo, cuando ellos vieron sus ojos.
-¿Por sus ojos, o por quien es?
-Jeje- Sherry se rió muy bajo-por los ojos, por que va ha ser, esos ojos teñidos en sangre, parecen los ojos de un vampiro. Pero a que no sabes por que.
-sorpréndeme.- dijo Juvia con una sonrisilla
-Dicen que hay una secta en la que todo el que entra debe inyectarse sangre en los ojos si quieren tener la vida eterna. Y ella es la hija de los jefes, ellos inyectan la sangre y ella los mete en la secta
Agaché la cabeza. No era la primera vez que Sherry se metía conmigo y no era la primera vez que lo hacia de esta manera. Siempre que empezaba ha hablar con alguien y congeniaba con él, ella siempre les decía lo de los vampiros,  y les contaba la misma historia.
- ¿Enserio?- ella me miró- vaya, es la primera vez que escucho algo como eso.-la miré triste.
-Estas avisada, es mejor que te alejes de ella y vengas con nosotras, así no te pasará nada.
-Sabes una cosa, creo que me apuntaré a esa secta, - me dijo sonriente- si me aceptas claro, pero no me teñiré los ojos. –sonreí.
-Claro, estas dentro.- dije sonriente.
-¿Pero que dices, sabes a lo que te expones?
-Claro que si. – Ella volvió la mirada hacia Sherry y sus amigas- y en cuanto a ti, cacho de brócoli. No te vuelvas ha acercar a nosotras, estas avisada.- Juvia decía las cosas en serio por lo que parecía.
-¿Brócoli? ¿A quien llamas brócoli?-Dijo Sherry molesta
- Es evidente, con ese pelo tan verde, y el vestido del mismo color…-Juvia se quedó pensativa- espera te falta un pequeño toque- se acercó a ella decidida y la alborotó el pelo, dejándolo encrespado y enredado.- Ahora si que eres un brócoli.
-¿¡QUE ME HAS HECHO IDIOTA!?- Sherry salió corriendo, con las manos en la cabeza intentando colocarse el pelo, seguida de sus amigas, todas corrieron hasta el baño.
-Jeje- Juvia se reía, yo mientras la miraba con cierta admiración. – se lo tiene merecido.
-¿Sabes lo que has hecho? Acabas de firmar tu sentencia.
-Es igual.-me miró- No podía seguir observando, sin hacer nada, como se metía contigo. Además, creo que así me lo pasaré bien.
-Eres mala, pero en el buen sentido.-sonreí- Gracias
-Jeje, no tienes que darlas, para eso están las amigas ¿no?
-Si. Por cierto, ¿brócoli?
-Es lo único que se me ha ocurrido
-Me gusta. Pero… ¿Cómo es que te has enfrentado a ella? El día ese, no fuiste capaz de pronunciar una sola palabra.
-Digamos que he tenido unas vacaciones interesantes.- me la quedé mirando, me encogí de hombros y no dije nada mas.
En ese mismo momento entró una mujer alta con un vestido amarillo y con un poco de barriguita, era la profesora Ultear.
-Bien, vamos a dar paso a la colocación de habitaciones. En primer lugar diré el nombre de los dos compañeros de habitación, y a continuación el número de esta. -Empecemos. – Ultear sacó una carpeta y comenzó a leerla.- Yuuki Hiro y Riza Hatber, habitación 321.
Las dos chicas que nombraron se marcharon de la habitación por uno de los pasillos que había al final de esta. Ultear siguió leyendo la lista, adjudicando cada habitación a los alumnos que les correspondía. Cada vez a habitación en la que nos encontrábamos se iba quedando mas vacía.
-Juvia Garuko y Raisa Masamune, habitación 659- dijo la profesora.
-¿Ju-Juntas? ¿Estamos juntas?
-Claro venga, marchaos- dijo Ultear con tono jovial animándonos a irnos a la habitación.
Rápidamente cogimos nuestras cosas y nos marchamos de allí a todo correr por el pasillo por el que antes se habían ido los demás alumnos. Llegamos a los pasillos de las habitaciones y buscamos la nuestra. Era una de las últimas, casi en la esquina del pasillo. Allegar a la habitación, la abrimos entre las dos. Nos quedamos en el pasillo, las dos mirando a la habitación, no teníamos palabras para describir aquello, solo un…
-¡Guau!-dijimos mas dos a la vez.
-¿Esto…Esto es para nosotras?

2/ Las notas


La semana había pasado mas deprisa de lo que esperaba, ya que aproveché para quedar con unos amigos que tenia allí antes de, ojala, ingresar en la academia. El día de la noticia, me vestí con más tranquilidad ya que había mirado la hora en el reloj cientos de veces para que no me pasara lo de la otra vez. Salí de casa con la música siempre acompañándome, y decidida me encaminé hacia la academia. Cuando llegué los ánimos de ese día no eran como los de hacia una semana. La mayoría de la gente estaba por los suelos llorando, pero otra estaba bastante contenta por que había entrado en esta prestigiosa academia.
- Enhorabuena a los que habéis entrado y millones de lo sientos a los que os habéis quedado en el camino. Pero no os preocupéis, seguro que lo haréis mejor la próxima vez.- una voz hablaba desde lo alto de un estrado. Era una mujer alta y bastante elegante. Al verla pude reconocerla era la cantante Ultear, un ídolo entre los ídolos. Había leído mucho sobre ella, parece ser que también estuvo en esta academia, y ahora que estaba de baja por maternidad había decidido dar clases por este año.
Antes de hacerme ilusiones, y por que me conocía bastante, y era capaz de perder el hilo imaginándome cosas que después podían no ser verdad, aparté la mirada de aquella mujer y la puse en la maraña de gente que había pegada a los tablones donde estaban los resultados. Había mucha gente y no podía buscarme, pero pude ver que encima de las hojas había letras. Era para indicar que en la hoja que estaba esas letras era la hoja de los apellidos que empezaban por la letra. Busqué la letra M, la primera  letra de mi apellido, Masamune. Al encontrarla me puse detrás de toda la gente que había allí intentando hacerme un hueco por el que pasar para llegar a la hoja y ver lo que pasaba conmigo. Encontré un hueco por el que pasar. Llegue hasta el cristal en el que estaba la hoja. Coloqué el dedo en el cristal y lo deslicé hacia abajo leyendo cada hombre hasta encontrar el mío. A pesar de empezar por “Ma” estaba bastante debajo. Casi había llegado al final de la hoja cuando encontré mi nombre. Respiré hondo y esta vez deslicé el dedo horizontalmente hasta ver lo que sea que tuviera que pasar. Llegué hasta la palabra que decidiría mi destino, y al verla, tuve que leerla varias veces para estar segura de no equivocarme, pero si, era verdad. La palabra que ponía era “Admitida”
- No me lo puedo creer, estoy… estoy dentro.- pude ver reflejado en el cristal como mi cara de asombro se iba convirtiendo en una enorme sonrisa.
Salí de aquel barullo de gente y pude empezar a dar saltos de alegría.  Por el rabillo del ojo vi que había otra persona haciendo lo mismo que yo.
-¡BIEN! He entrado, esto es genial…- la miré, era la misma chica peliazul de la otra vez.
Decidí acercarme a ella para darla la enhorabuena y compartir con alguien este momento, ya que yo no tenía a nadie, y por lo que parecía ella tampoco.
-Felicidades- la dije una vez que estuve a su lado. Ella me miró con asombro.
-Gracias -me dijo con una enorme sonrisa- ¿Tú has entrado?
-Si también estoy dentro-dije sonriendo
-Felicidades.
-Muchas gracias.- la tendí la mano- Me llamo Raisa.
-Juvia- ella me estrechó la suya mientras no dejaba de sonreír.
Pero la felicidad nos duró poco.
-Vaya, vaya. – reconocí la voz sin ni siquiera mirarla. Era la voz de odio que tenía Sherry- Como no iban a entrar estas dos personas.
Las dos miramos a Sherry.
-¿A que te refieres?- dijo Juvia algo tímida.
-¿Es que no os habéis dado cuenta?- Sherry silbó pidiendo la atención de todos los que estaban en aquella sala- Escucharme, tengo una noticia que daros. – Se subió al estrado- todos vosotros sabéis que este examen es para entrar en esta fabulosa academia, que solo nos cogen si tenemos lo que es necesario para ello. – Todos estaban atentos a lo que Sherry iba a decir.- pues bien, aquí tenemos dos personas que no habrían necesitado hacer el examen, lo han hecho seguro por formalidad. Esas personas son. Raisa, y Juvia- los que estaban allí escuchando no se enteraban de nada.
-¿Pero que quieres decir? todos los que hemos entrado lo hemos hecho por el examen. ¿Por que las acusas?- dijo una voz masculina entre el publico
- Esas chicas no son como nosotros, ellas no han entrado por el examen, si no por quienes son.
- ¿Quiénes son? Dilo de una vez.
- ¿Os suenan de algo los nombres de Saizo Garuko y Riza Masamune?- dijo con una sonrisa burlona mientras nos miraban.
La cara de asombro que se me quedó al escuchar el nombre de Garuko era tal, que no tenía palabras. Miré a Juvia la cual había notado mi cara y me miraba con la misma que le miraba yo a ella. No pudimos decir nada, pero nos quedamos en el sitio mientras que empezaba a escucharse ligeros susurros entre los que estaban allí.
- ¿Garuko? ¿El famoso manager?
-¿Masamune? ¿La productora numero uno?
-Según dicen de ellos, es que tienen contratos en todas partes, y contactos mas allá de lo que nos podamos imaginar.
-Eso es, por eso estas chicas están aquí, por eso han aprobado sin problemas, por que a primera vista se nota que no tiene talento para esto.
-¡Eso no es verdad!- Juvia fue la primera en hablar – él no ha tenido nada que ver con que yo entrara aquí.
La miré, estaba casi llorando, parece que lo que Sherry dijo la había afectado bastante. Yo ya estaba acostumbrada por lo que pude aguantar más que ella.
- ¿A no? ¿Entonces que es lo que quieres ser?- Sherry no paraba de hacer preguntas fuera de lugar para que nos sintiéramos mas incomodas, sabiendo que eso nos molestaba.
- pues, yo… esto…- Juvia no podía terminar la frase, parecía demasiado nerviosa.- yo, yo quiero ser…- yo la miraba por si necesitaba ayuda, pero no sabia que hacer para ayudarla, no la conocía.
-¡BASTA!- las dos levantamos la vista a la vez. Delante nuestra habían aparecido tres chicos.- Ella no tiene que contestar a tu pregunta.- uno de los chicos se estaba enfrentando a ella.  Era un chico de palo largo, rubio tirando a marrón claro, no era el mas alto de los tres, pero no le faltaba mucho para alcanzar al mas alto.
No sabia como reaccionar ante lo que estaba pasando, ¿Nos estaban defendiendo? En mi caso eso es lo más raro que me había pasado. Gente que no conocía me estaba protegiendo, lo único que se me vino a la cabeza fue un gracias, pero no pude articular palabra algunas. Los chicos que estaban de espaldas a nosotras no se movieron del lugar, tenían la vista, aunque no les veía la cara me lo imaginaba, clavada en Sherry.
-¿se puede saber quienes sois vosotros?-dijo Sherry enfadada por que se la hubieran encarado.
-Eo no es de tu incumbencia- dijo otro de ellos. El rubio de pelo largo.- no tienes derecho a meterte con estas chicas. Por que lleven el apellido de esas personas no quiere decir que hayan entrado por esa razón.
- ¡Seguramente ellas han trabajado muy duro para estar aquí!- otro de ellos, el pelirrojo, se había único a la conversación, si se le podía llamar así. El chico de pelo rojo y corto un poco alborotado, parecía bastante enfadado. A pesar de su altura, la cual era el mas bajo de los tres que se encontraban delante de nosotras, se defendía bastante bien.
-¿Pero es que no veis las pintas con las que vienen?- dijo mientras nos señalaba.
- ¿y eso que tiene que ver?- dijo el otro rubio de pelo corto- que yo sepa aquí no cuenta la ropa que lleves si no la música que hagas. ¿O me equivoco?- El chico que estaba de espaldas a mi pude ver que era el mas alto de los tres. Tenía el pelo más rubio que el chico de pelo largo. Y parecía más enfadado que los otros dos.
Por la cara que había puesto Sherry ya no tenía mas excusas para rebatir aquello. Mientras no perdía de vista a los chicos que estaban allí, noté unos golpecitos en mi hombro. Miré en la dirección en la que me los habían dado. Juvia me miraba con cara de no saber donde meterse, me hizo una señal para que nos marchemos. No creo que fuera buena idea, pero aunque no fuera con palabras ella me suplicaba que nos marcháramos de aquel lugar. Accedí ya no sabia como iba a enfrentar esto. Pero en ese momento uno de los profesores nos echó a todos del lugar.
-Y no lo olvidéis, el 8 de Enero empiezan las clases oficialmente. Y el 7 de enero se repartirán las habitaciones, por lo que ese mismo día podéis ir trayendo las cosas que necesitareis. Buenas tardes.-dijo el profesor antes de acercarse a uno de los alumnos que había en aquel lugar.- Akane, ven conmigo, intentaremos averiguar que ha pasado con tu nota.
La chica se levantó de la silla en la que estaba y se fue con el profesor.
-¡SATSUKI…!- una voz apresurada y con paso acelerado gritaba el nombre de una persona. No me giré por lo que no pude ver de quien se trataba y el motivo por el que gritaba tanto.
Después de escuchar esas palabras, Juvia y yo salimos las primeras de aquel lugar, no nos vio nadie, por lo que esquivamos las miradas que nos pudieran echar. Parece que ninguna de las dos abrir la boca, por lo que fui la primera en hablar.
-¿Quieres ir a tomar algo?
-Si, eso estaría bien, algo calentito, para calmar el frío.
-Vale, conozco una cafetería en donde hacen un buen chocolate caliente
-Eso estaría genial- me dijo son dejar de sonreír, y con la nariz roja por el frío.
Nos encaminamos de nuevo al pueblo hacia la cafetería, nos sentamos en una mesa al lado del radiador para que se la quitara el frío y pedimos dos chocolates.
- ¿De verdad eres Masamune?- me preguntó pero sin saber por que lo había hecho.
-Si, lo soy, pero no me gusta hablar de ese tema. Lo siento.- la dije desde la barra esperando nuestros pedidos.
-Entonces eres como yo. – Nos llevé el chocolate, ella puso las manos sobre su taza- que calentito.-sonreí y miré por la ventana como nevaba- lo que no entiendo es por que ella se ha metido con nosotras después de que ella también ha entrado en la academia.
- Es my propia de Sherry, cuando tiene oportunidad de meterse con alguien, lo hace sea quien sea. Además, desde hace tiempo me la tiene jurada, y no se por que.
-¿La conoces?- dijo después de dar un sorbo a su chocolate. Y quemarse seguramente la lengua.
Sonreí ante su gesto, tenia la lengua fuera y la abanicaba con las manos para que se enfriara.
-Ten cuidado mujer, que quemará-la dije mientras mostraba una sonrisa.
-Si, ya veo jeje. Entonces dime, ¿La conoces?- escondió la lengua.
-Si, fuimos juntas a la escuela media. No pensé en que me la volvería a encontrar aquí. Y preferiría que no hubiera estado.
-¿Tan mala es?
-No es que sea mala, es que no sabes por donde te va a pillar, puede hacer lo que sea con tal de salir victoriosa, y es de familia bien asentada, por lo que siempre se sale con la suya, aunque ella diga que es por que tiene suerte.
- Entonces será mejor no enfrentarse a ella- sonrió.
-Si, pero ahora que estamos en la academia habrá que ir con mucho cuidado. Solo espero que no me pongan con ella en la misma habitación.
- Eso espero yo también. Me gustaría que nos pusieran juntas, al fin y al cabo, nosotras somos parecidas. Y creo que somos con la única que vamos a congeniar, ya que por lo que parece los demás nos tienen demasiada manía.- se deprimió hasta me pareció ver una gota, como en los animes, cayendo de su cabeza- yo pensé que cuando llegara aquí esto no me pasaría.
-Si, eso estaría muy bien, ojala ocurra eso…Ojala nos pongan juntas- me quedé pensativa. Juvia se dio cuenta.
-Raisa,  ¿te pasa algo?
- Estaba pensando, ¿Por qué nos han ayudado? No nos conocían de nada, además se han enfrentado a Sherry, eso nunca me  había pasado hasta hoy.
-Igual que a mí, después de mi hermano nadie más me ha vuelto a defender. Puede que haya gente buena en la academia después de todo.
-Eso espero, por que si no… creo que se nos haría una gran cuesta.
Las dos nos miramos y sonreímos.
-Así que tienes un hermano, que suerte.
- No te creas, hace años que no le veo ni se nada de él, no se donde está. Y estoy segura de que si lo tuviera delante no lo reconocería.
-¿Por que dices eso?
-Es una larga historia. Perdona, es que cuando empiezo ha hablar no paro.
-Mira, ya tenemos otra cosa en común.- las dos nos reímos.
Estuvimos un buen rato hablando, conociéndonos un poco más, y por lo que parece teníamos bastantes cosas en común. Las dos habíamos visto las mismas series, escuchábamos principalmente a los mismos grupos, y nos gustaban casi las mismas cosas. Creo que llegaríamos a ser grandes amigas. Ahora solo tenemos que esperar hasta después de las vacaciones de navidad en donde veríamos lo que nos deparaba el destino. Me gustaría agradecerles a esos chicos que nos defendieran, era lo mínimo que podíamos hacer después de lo que hicieron por nosotras.