24 abr 2013

2/ Las notas


La semana había pasado mas deprisa de lo que esperaba, ya que aproveché para quedar con unos amigos que tenia allí antes de, ojala, ingresar en la academia. El día de la noticia, me vestí con más tranquilidad ya que había mirado la hora en el reloj cientos de veces para que no me pasara lo de la otra vez. Salí de casa con la música siempre acompañándome, y decidida me encaminé hacia la academia. Cuando llegué los ánimos de ese día no eran como los de hacia una semana. La mayoría de la gente estaba por los suelos llorando, pero otra estaba bastante contenta por que había entrado en esta prestigiosa academia.
- Enhorabuena a los que habéis entrado y millones de lo sientos a los que os habéis quedado en el camino. Pero no os preocupéis, seguro que lo haréis mejor la próxima vez.- una voz hablaba desde lo alto de un estrado. Era una mujer alta y bastante elegante. Al verla pude reconocerla era la cantante Ultear, un ídolo entre los ídolos. Había leído mucho sobre ella, parece ser que también estuvo en esta academia, y ahora que estaba de baja por maternidad había decidido dar clases por este año.
Antes de hacerme ilusiones, y por que me conocía bastante, y era capaz de perder el hilo imaginándome cosas que después podían no ser verdad, aparté la mirada de aquella mujer y la puse en la maraña de gente que había pegada a los tablones donde estaban los resultados. Había mucha gente y no podía buscarme, pero pude ver que encima de las hojas había letras. Era para indicar que en la hoja que estaba esas letras era la hoja de los apellidos que empezaban por la letra. Busqué la letra M, la primera  letra de mi apellido, Masamune. Al encontrarla me puse detrás de toda la gente que había allí intentando hacerme un hueco por el que pasar para llegar a la hoja y ver lo que pasaba conmigo. Encontré un hueco por el que pasar. Llegue hasta el cristal en el que estaba la hoja. Coloqué el dedo en el cristal y lo deslicé hacia abajo leyendo cada hombre hasta encontrar el mío. A pesar de empezar por “Ma” estaba bastante debajo. Casi había llegado al final de la hoja cuando encontré mi nombre. Respiré hondo y esta vez deslicé el dedo horizontalmente hasta ver lo que sea que tuviera que pasar. Llegué hasta la palabra que decidiría mi destino, y al verla, tuve que leerla varias veces para estar segura de no equivocarme, pero si, era verdad. La palabra que ponía era “Admitida”
- No me lo puedo creer, estoy… estoy dentro.- pude ver reflejado en el cristal como mi cara de asombro se iba convirtiendo en una enorme sonrisa.
Salí de aquel barullo de gente y pude empezar a dar saltos de alegría.  Por el rabillo del ojo vi que había otra persona haciendo lo mismo que yo.
-¡BIEN! He entrado, esto es genial…- la miré, era la misma chica peliazul de la otra vez.
Decidí acercarme a ella para darla la enhorabuena y compartir con alguien este momento, ya que yo no tenía a nadie, y por lo que parecía ella tampoco.
-Felicidades- la dije una vez que estuve a su lado. Ella me miró con asombro.
-Gracias -me dijo con una enorme sonrisa- ¿Tú has entrado?
-Si también estoy dentro-dije sonriendo
-Felicidades.
-Muchas gracias.- la tendí la mano- Me llamo Raisa.
-Juvia- ella me estrechó la suya mientras no dejaba de sonreír.
Pero la felicidad nos duró poco.
-Vaya, vaya. – reconocí la voz sin ni siquiera mirarla. Era la voz de odio que tenía Sherry- Como no iban a entrar estas dos personas.
Las dos miramos a Sherry.
-¿A que te refieres?- dijo Juvia algo tímida.
-¿Es que no os habéis dado cuenta?- Sherry silbó pidiendo la atención de todos los que estaban en aquella sala- Escucharme, tengo una noticia que daros. – Se subió al estrado- todos vosotros sabéis que este examen es para entrar en esta fabulosa academia, que solo nos cogen si tenemos lo que es necesario para ello. – Todos estaban atentos a lo que Sherry iba a decir.- pues bien, aquí tenemos dos personas que no habrían necesitado hacer el examen, lo han hecho seguro por formalidad. Esas personas son. Raisa, y Juvia- los que estaban allí escuchando no se enteraban de nada.
-¿Pero que quieres decir? todos los que hemos entrado lo hemos hecho por el examen. ¿Por que las acusas?- dijo una voz masculina entre el publico
- Esas chicas no son como nosotros, ellas no han entrado por el examen, si no por quienes son.
- ¿Quiénes son? Dilo de una vez.
- ¿Os suenan de algo los nombres de Saizo Garuko y Riza Masamune?- dijo con una sonrisa burlona mientras nos miraban.
La cara de asombro que se me quedó al escuchar el nombre de Garuko era tal, que no tenía palabras. Miré a Juvia la cual había notado mi cara y me miraba con la misma que le miraba yo a ella. No pudimos decir nada, pero nos quedamos en el sitio mientras que empezaba a escucharse ligeros susurros entre los que estaban allí.
- ¿Garuko? ¿El famoso manager?
-¿Masamune? ¿La productora numero uno?
-Según dicen de ellos, es que tienen contratos en todas partes, y contactos mas allá de lo que nos podamos imaginar.
-Eso es, por eso estas chicas están aquí, por eso han aprobado sin problemas, por que a primera vista se nota que no tiene talento para esto.
-¡Eso no es verdad!- Juvia fue la primera en hablar – él no ha tenido nada que ver con que yo entrara aquí.
La miré, estaba casi llorando, parece que lo que Sherry dijo la había afectado bastante. Yo ya estaba acostumbrada por lo que pude aguantar más que ella.
- ¿A no? ¿Entonces que es lo que quieres ser?- Sherry no paraba de hacer preguntas fuera de lugar para que nos sintiéramos mas incomodas, sabiendo que eso nos molestaba.
- pues, yo… esto…- Juvia no podía terminar la frase, parecía demasiado nerviosa.- yo, yo quiero ser…- yo la miraba por si necesitaba ayuda, pero no sabia que hacer para ayudarla, no la conocía.
-¡BASTA!- las dos levantamos la vista a la vez. Delante nuestra habían aparecido tres chicos.- Ella no tiene que contestar a tu pregunta.- uno de los chicos se estaba enfrentando a ella.  Era un chico de palo largo, rubio tirando a marrón claro, no era el mas alto de los tres, pero no le faltaba mucho para alcanzar al mas alto.
No sabia como reaccionar ante lo que estaba pasando, ¿Nos estaban defendiendo? En mi caso eso es lo más raro que me había pasado. Gente que no conocía me estaba protegiendo, lo único que se me vino a la cabeza fue un gracias, pero no pude articular palabra algunas. Los chicos que estaban de espaldas a nosotras no se movieron del lugar, tenían la vista, aunque no les veía la cara me lo imaginaba, clavada en Sherry.
-¿se puede saber quienes sois vosotros?-dijo Sherry enfadada por que se la hubieran encarado.
-Eo no es de tu incumbencia- dijo otro de ellos. El rubio de pelo largo.- no tienes derecho a meterte con estas chicas. Por que lleven el apellido de esas personas no quiere decir que hayan entrado por esa razón.
- ¡Seguramente ellas han trabajado muy duro para estar aquí!- otro de ellos, el pelirrojo, se había único a la conversación, si se le podía llamar así. El chico de pelo rojo y corto un poco alborotado, parecía bastante enfadado. A pesar de su altura, la cual era el mas bajo de los tres que se encontraban delante de nosotras, se defendía bastante bien.
-¿Pero es que no veis las pintas con las que vienen?- dijo mientras nos señalaba.
- ¿y eso que tiene que ver?- dijo el otro rubio de pelo corto- que yo sepa aquí no cuenta la ropa que lleves si no la música que hagas. ¿O me equivoco?- El chico que estaba de espaldas a mi pude ver que era el mas alto de los tres. Tenía el pelo más rubio que el chico de pelo largo. Y parecía más enfadado que los otros dos.
Por la cara que había puesto Sherry ya no tenía mas excusas para rebatir aquello. Mientras no perdía de vista a los chicos que estaban allí, noté unos golpecitos en mi hombro. Miré en la dirección en la que me los habían dado. Juvia me miraba con cara de no saber donde meterse, me hizo una señal para que nos marchemos. No creo que fuera buena idea, pero aunque no fuera con palabras ella me suplicaba que nos marcháramos de aquel lugar. Accedí ya no sabia como iba a enfrentar esto. Pero en ese momento uno de los profesores nos echó a todos del lugar.
-Y no lo olvidéis, el 8 de Enero empiezan las clases oficialmente. Y el 7 de enero se repartirán las habitaciones, por lo que ese mismo día podéis ir trayendo las cosas que necesitareis. Buenas tardes.-dijo el profesor antes de acercarse a uno de los alumnos que había en aquel lugar.- Akane, ven conmigo, intentaremos averiguar que ha pasado con tu nota.
La chica se levantó de la silla en la que estaba y se fue con el profesor.
-¡SATSUKI…!- una voz apresurada y con paso acelerado gritaba el nombre de una persona. No me giré por lo que no pude ver de quien se trataba y el motivo por el que gritaba tanto.
Después de escuchar esas palabras, Juvia y yo salimos las primeras de aquel lugar, no nos vio nadie, por lo que esquivamos las miradas que nos pudieran echar. Parece que ninguna de las dos abrir la boca, por lo que fui la primera en hablar.
-¿Quieres ir a tomar algo?
-Si, eso estaría bien, algo calentito, para calmar el frío.
-Vale, conozco una cafetería en donde hacen un buen chocolate caliente
-Eso estaría genial- me dijo son dejar de sonreír, y con la nariz roja por el frío.
Nos encaminamos de nuevo al pueblo hacia la cafetería, nos sentamos en una mesa al lado del radiador para que se la quitara el frío y pedimos dos chocolates.
- ¿De verdad eres Masamune?- me preguntó pero sin saber por que lo había hecho.
-Si, lo soy, pero no me gusta hablar de ese tema. Lo siento.- la dije desde la barra esperando nuestros pedidos.
-Entonces eres como yo. – Nos llevé el chocolate, ella puso las manos sobre su taza- que calentito.-sonreí y miré por la ventana como nevaba- lo que no entiendo es por que ella se ha metido con nosotras después de que ella también ha entrado en la academia.
- Es my propia de Sherry, cuando tiene oportunidad de meterse con alguien, lo hace sea quien sea. Además, desde hace tiempo me la tiene jurada, y no se por que.
-¿La conoces?- dijo después de dar un sorbo a su chocolate. Y quemarse seguramente la lengua.
Sonreí ante su gesto, tenia la lengua fuera y la abanicaba con las manos para que se enfriara.
-Ten cuidado mujer, que quemará-la dije mientras mostraba una sonrisa.
-Si, ya veo jeje. Entonces dime, ¿La conoces?- escondió la lengua.
-Si, fuimos juntas a la escuela media. No pensé en que me la volvería a encontrar aquí. Y preferiría que no hubiera estado.
-¿Tan mala es?
-No es que sea mala, es que no sabes por donde te va a pillar, puede hacer lo que sea con tal de salir victoriosa, y es de familia bien asentada, por lo que siempre se sale con la suya, aunque ella diga que es por que tiene suerte.
- Entonces será mejor no enfrentarse a ella- sonrió.
-Si, pero ahora que estamos en la academia habrá que ir con mucho cuidado. Solo espero que no me pongan con ella en la misma habitación.
- Eso espero yo también. Me gustaría que nos pusieran juntas, al fin y al cabo, nosotras somos parecidas. Y creo que somos con la única que vamos a congeniar, ya que por lo que parece los demás nos tienen demasiada manía.- se deprimió hasta me pareció ver una gota, como en los animes, cayendo de su cabeza- yo pensé que cuando llegara aquí esto no me pasaría.
-Si, eso estaría muy bien, ojala ocurra eso…Ojala nos pongan juntas- me quedé pensativa. Juvia se dio cuenta.
-Raisa,  ¿te pasa algo?
- Estaba pensando, ¿Por qué nos han ayudado? No nos conocían de nada, además se han enfrentado a Sherry, eso nunca me  había pasado hasta hoy.
-Igual que a mí, después de mi hermano nadie más me ha vuelto a defender. Puede que haya gente buena en la academia después de todo.
-Eso espero, por que si no… creo que se nos haría una gran cuesta.
Las dos nos miramos y sonreímos.
-Así que tienes un hermano, que suerte.
- No te creas, hace años que no le veo ni se nada de él, no se donde está. Y estoy segura de que si lo tuviera delante no lo reconocería.
-¿Por que dices eso?
-Es una larga historia. Perdona, es que cuando empiezo ha hablar no paro.
-Mira, ya tenemos otra cosa en común.- las dos nos reímos.
Estuvimos un buen rato hablando, conociéndonos un poco más, y por lo que parece teníamos bastantes cosas en común. Las dos habíamos visto las mismas series, escuchábamos principalmente a los mismos grupos, y nos gustaban casi las mismas cosas. Creo que llegaríamos a ser grandes amigas. Ahora solo tenemos que esperar hasta después de las vacaciones de navidad en donde veríamos lo que nos deparaba el destino. Me gustaría agradecerles a esos chicos que nos defendieran, era lo mínimo que podíamos hacer después de lo que hicieron por nosotras.