La semana había pasado mas deprisa de lo que esperaba, ya
que aproveché para quedar con unos amigos que tenia allí antes de, ojala,
ingresar en la academia. El día de la noticia, me vestí con más tranquilidad ya
que había mirado la hora en el reloj cientos de veces para que no me pasara lo
de la otra vez. Salí de casa con la música siempre acompañándome, y decidida me
encaminé hacia la academia. Cuando llegué los ánimos de ese día no eran como
los de hacia una semana. La mayoría de la gente estaba por los suelos llorando,
pero otra estaba bastante contenta por que había entrado en esta prestigiosa
academia.
- Enhorabuena a los que habéis entrado y millones de lo
sientos a los que os habéis quedado en el camino. Pero no os preocupéis, seguro
que lo haréis mejor la próxima vez.- una voz hablaba desde lo alto de un
estrado. Era una mujer alta y bastante elegante. Al verla pude reconocerla era
la cantante Ultear, un ídolo entre los ídolos. Había leído mucho sobre ella,
parece ser que también estuvo en esta academia, y ahora que estaba de baja por
maternidad había decidido dar clases por este año.
Antes de hacerme ilusiones, y por que me conocía bastante,
y era capaz de perder el hilo imaginándome cosas que después podían no ser
verdad, aparté la mirada de aquella mujer y la puse en la maraña de gente que había
pegada a los tablones donde estaban los resultados. Había mucha gente y no podía
buscarme, pero pude ver que encima de las hojas había letras. Era para indicar
que en la hoja que estaba esas letras era la hoja de los apellidos que
empezaban por la letra. Busqué la letra M, la primera letra de mi apellido, Masamune. Al encontrarla
me puse detrás de toda la gente que había allí intentando hacerme un hueco por
el que pasar para llegar a la hoja y ver lo que pasaba conmigo. Encontré un
hueco por el que pasar. Llegue hasta el cristal en el que estaba la hoja.
Coloqué el dedo en el cristal y lo deslicé hacia abajo leyendo cada hombre hasta
encontrar el mío. A pesar de empezar por “Ma” estaba bastante debajo. Casi había
llegado al final de la hoja cuando encontré mi nombre. Respiré hondo y esta vez
deslicé el dedo horizontalmente hasta ver lo que sea que tuviera que pasar.
Llegué hasta la palabra que decidiría mi destino, y al verla, tuve que leerla
varias veces para estar segura de no equivocarme, pero si, era verdad. La
palabra que ponía era “Admitida”
- No me lo puedo creer, estoy… estoy dentro.- pude ver
reflejado en el cristal como mi cara de asombro se iba convirtiendo en una
enorme sonrisa.
Salí de aquel barullo de gente y pude empezar a dar saltos
de alegría. Por el rabillo del ojo vi
que había otra persona haciendo lo mismo que yo.
-¡BIEN! He entrado, esto es genial…- la miré, era la misma
chica peliazul de la otra vez.
Decidí acercarme a ella para darla la enhorabuena y
compartir con alguien este momento, ya que yo no tenía a nadie, y por lo que parecía
ella tampoco.
-Felicidades- la dije una vez que estuve a su lado. Ella me
miró con asombro.
-Gracias -me dijo con una enorme sonrisa- ¿Tú has entrado?
-Si también estoy dentro-dije sonriendo
-Felicidades.
-Muchas gracias.- la tendí la mano- Me llamo Raisa.
-Juvia- ella me estrechó la suya mientras no dejaba de sonreír.
Pero la felicidad nos duró poco.
-Vaya, vaya. – reconocí la voz sin ni siquiera mirarla. Era
la voz de odio que tenía Sherry- Como no iban a entrar estas dos personas.
Las dos miramos a Sherry.
-¿A que te refieres?- dijo Juvia algo tímida.
-¿Es que no os habéis dado cuenta?- Sherry silbó pidiendo
la atención de todos los que estaban en aquella sala- Escucharme, tengo una
noticia que daros. – Se subió al estrado- todos vosotros sabéis que este examen
es para entrar en esta fabulosa academia, que solo nos cogen si tenemos lo que
es necesario para ello. – Todos estaban atentos a lo que Sherry iba a decir.-
pues bien, aquí tenemos dos personas que no habrían necesitado hacer el examen,
lo han hecho seguro por formalidad. Esas personas son. Raisa, y Juvia- los que
estaban allí escuchando no se enteraban de nada.
-¿Pero que quieres decir? todos los que hemos entrado lo
hemos hecho por el examen. ¿Por que las acusas?- dijo una voz masculina entre
el publico
- Esas chicas no son como nosotros, ellas no han entrado
por el examen, si no por quienes son.
- ¿Quiénes son? Dilo de una vez.
- ¿Os suenan de algo los nombres de Saizo Garuko y Riza
Masamune?- dijo con una sonrisa burlona mientras nos miraban.
La cara de asombro que se me quedó al escuchar el nombre de
Garuko era tal, que no tenía palabras. Miré a Juvia la cual había notado mi
cara y me miraba con la misma que le miraba yo a ella. No pudimos decir nada,
pero nos quedamos en el sitio mientras que empezaba a escucharse ligeros
susurros entre los que estaban allí.
- ¿Garuko? ¿El famoso manager?
-¿Masamune? ¿La productora numero uno?
-Según dicen de ellos, es que tienen contratos en todas
partes, y contactos mas allá de lo que nos podamos imaginar.
-Eso es, por eso estas chicas están aquí, por eso han
aprobado sin problemas, por que a primera vista se nota que no tiene talento
para esto.
-¡Eso no es verdad!- Juvia fue la primera en hablar – él no
ha tenido nada que ver con que yo entrara aquí.
La miré, estaba casi llorando, parece que lo que Sherry
dijo la había afectado bastante. Yo ya estaba acostumbrada por lo que pude
aguantar más que ella.
- ¿A no? ¿Entonces que es lo que quieres ser?- Sherry no
paraba de hacer preguntas fuera de lugar para que nos sintiéramos mas
incomodas, sabiendo que eso nos molestaba.
- pues, yo… esto…- Juvia no podía terminar la frase, parecía
demasiado nerviosa.- yo, yo quiero ser…- yo la miraba por si necesitaba ayuda,
pero no sabia que hacer para ayudarla, no la conocía.
-¡BASTA!- las dos levantamos la vista a la vez. Delante
nuestra habían aparecido tres chicos.- Ella no tiene que contestar a tu
pregunta.- uno de los chicos se estaba enfrentando a ella. Era un chico de palo largo, rubio tirando a marrón
claro, no era el mas alto de los tres, pero no le faltaba mucho para alcanzar
al mas alto.
No sabia como reaccionar ante lo que estaba pasando, ¿Nos
estaban defendiendo? En mi caso eso es lo más raro que me había pasado. Gente
que no conocía me estaba protegiendo, lo único que se me vino a la cabeza fue un
gracias, pero no pude articular palabra algunas. Los chicos que estaban de
espaldas a nosotras no se movieron del lugar, tenían la vista, aunque no les veía
la cara me lo imaginaba, clavada en Sherry.
-¿se puede saber quienes sois vosotros?-dijo Sherry
enfadada por que se la hubieran encarado.
-Eo no es de tu incumbencia- dijo otro de ellos. El rubio
de pelo largo.- no tienes derecho a meterte con estas chicas. Por que lleven el
apellido de esas personas no quiere decir que hayan entrado por esa razón.
- ¡Seguramente ellas han trabajado muy duro para estar aquí!-
otro de ellos, el pelirrojo, se había único a la conversación, si se le podía
llamar así. El chico de pelo rojo y corto un poco alborotado, parecía bastante
enfadado. A pesar de su altura, la cual era el mas bajo de los tres que se
encontraban delante de nosotras, se defendía bastante bien.
-¿Pero es que no veis las pintas con las que vienen?- dijo
mientras nos señalaba.
- ¿y eso que tiene que ver?- dijo el otro rubio de pelo
corto- que yo sepa aquí no cuenta la ropa que lleves si no la música que hagas.
¿O me equivoco?- El chico que estaba de espaldas a mi pude ver que era el mas
alto de los tres. Tenía el pelo más rubio que el chico de pelo largo. Y parecía
más enfadado que los otros dos.
Por la cara que había puesto Sherry ya no tenía mas excusas
para rebatir aquello. Mientras no perdía de vista a los chicos que estaban
allí, noté unos golpecitos en mi hombro. Miré en la dirección en la que me los habían
dado. Juvia me miraba con cara de no saber donde meterse, me hizo una señal
para que nos marchemos. No creo que fuera buena idea, pero aunque no fuera con
palabras ella me suplicaba que nos marcháramos de aquel lugar. Accedí ya no
sabia como iba a enfrentar esto. Pero en ese momento uno de los profesores nos
echó a todos del lugar.
-Y no lo olvidéis, el 8 de Enero empiezan las clases
oficialmente. Y el 7 de enero se repartirán las habitaciones, por lo que ese
mismo día podéis ir trayendo las cosas que necesitareis. Buenas tardes.-dijo el
profesor antes de acercarse a uno de los alumnos que había en aquel lugar.- Akane,
ven conmigo, intentaremos averiguar que ha pasado con tu nota.
La chica se levantó de la silla en la que estaba y se fue
con el profesor.
-¡SATSUKI…!- una voz apresurada y con paso acelerado
gritaba el nombre de una persona. No me giré por lo que no pude ver de quien se
trataba y el motivo por el que gritaba tanto.
Después de escuchar esas palabras, Juvia y yo salimos las
primeras de aquel lugar, no nos vio nadie, por lo que esquivamos las miradas
que nos pudieran echar. Parece que ninguna de las dos abrir la boca, por lo que
fui la primera en hablar.
-¿Quieres ir a tomar algo?
-Si, eso estaría bien, algo calentito, para calmar el frío.
-Vale, conozco una cafetería en donde hacen un buen
chocolate caliente
-Eso estaría genial- me dijo son dejar de sonreír, y con la
nariz roja por el frío.
Nos encaminamos de nuevo al pueblo hacia la cafetería, nos
sentamos en una mesa al lado del radiador para que se la quitara el frío y
pedimos dos chocolates.
- ¿De verdad eres Masamune?- me preguntó pero sin saber por
que lo había hecho.
-Si, lo soy, pero no me gusta hablar de ese tema. Lo
siento.- la dije desde la barra esperando nuestros pedidos.
-Entonces eres como yo. – Nos llevé el chocolate, ella puso
las manos sobre su taza- que calentito.-sonreí y miré por la ventana como
nevaba- lo que no entiendo es por que ella se ha metido con nosotras después de
que ella también ha entrado en la academia.
- Es my propia de Sherry, cuando tiene oportunidad de
meterse con alguien, lo hace sea quien sea. Además, desde hace tiempo me la
tiene jurada, y no se por que.
-¿La conoces?- dijo después de dar un sorbo a su chocolate.
Y quemarse seguramente la lengua.
Sonreí ante su gesto, tenia la lengua fuera y la abanicaba
con las manos para que se enfriara.
-Ten cuidado mujer, que quemará-la dije mientras mostraba
una sonrisa.
-Si, ya veo jeje. Entonces dime, ¿La conoces?- escondió la
lengua.
-Si, fuimos juntas a la escuela media. No pensé en que me
la volvería a encontrar aquí. Y preferiría que no hubiera estado.
-¿Tan mala es?
-No es que sea mala, es que no sabes por donde te va a
pillar, puede hacer lo que sea con tal de salir victoriosa, y es de familia
bien asentada, por lo que siempre se sale con la suya, aunque ella diga que es
por que tiene suerte.
- Entonces será mejor no enfrentarse a ella- sonrió.
-Si, pero ahora que estamos en la academia habrá que ir con
mucho cuidado. Solo espero que no me pongan con ella en la misma habitación.
- Eso espero yo también. Me gustaría que nos pusieran
juntas, al fin y al cabo, nosotras somos parecidas. Y creo que somos con la
única que vamos a congeniar, ya que por lo que parece los demás nos tienen
demasiada manía.- se deprimió hasta me pareció ver una gota, como en los
animes, cayendo de su cabeza- yo pensé que cuando llegara aquí esto no me
pasaría.
-Si, eso estaría muy bien, ojala ocurra eso…Ojala nos
pongan juntas- me quedé pensativa. Juvia se dio cuenta.
-Raisa, ¿te pasa
algo?
- Estaba pensando, ¿Por qué nos han ayudado? No nos
conocían de nada, además se han enfrentado a Sherry, eso nunca me había pasado hasta hoy.
-Igual que a mí, después de mi hermano nadie más me ha
vuelto a defender. Puede que haya gente buena en la academia después de todo.
-Eso espero, por que si no… creo que se nos haría una gran
cuesta.
Las dos nos miramos y sonreímos.
-Así que tienes un hermano, que suerte.
- No te creas, hace años que no le veo ni se nada de él, no
se donde está. Y estoy segura de que si lo tuviera delante no lo reconocería.
-¿Por que dices eso?
-Es una larga historia. Perdona, es que cuando empiezo ha
hablar no paro.
-Mira, ya tenemos otra cosa en común.- las dos nos reímos.
Estuvimos un buen rato hablando, conociéndonos un poco más,
y por lo que parece teníamos bastantes cosas en común. Las dos habíamos visto
las mismas series, escuchábamos principalmente a los mismos grupos, y nos
gustaban casi las mismas cosas. Creo que llegaríamos a ser grandes amigas. Ahora
solo tenemos que esperar hasta después de las vacaciones de navidad en donde
veríamos lo que nos deparaba el destino. Me gustaría agradecerles a esos chicos
que nos defendieran, era lo mínimo que podíamos hacer después de lo que
hicieron por nosotras.