20 may 2013

9/ Imposible


Lo primero que quise hacer es ir fuera del edificio donde me diera un poco el aire, tenia que aclarar mis ideas si pretendía hablar con hijirikawa-kun, no creo que fuera fácil.
Salí del edificio por la misma puerta por la que había entrado el día anterior y el día de los exámenes. Alo salir un soplo de aire fresco rozó mi piel. Vi como los árboles, las hojas, las flores se movían al son del viento cuando este les acariciada. Sonreí. Caminé hasta la parte de atrás en donde Kaoru y yo hablamos tranquilamente el día que vino ha ayudar a su hermano. Paseé por un camino que llevaba hasta el lago que había no muy lejos del edificio.
-Esto es realmente bonito, no esperaba que hubiera un lago aquí. Se respira tranquilidad.
El agua era cristalina y con los rayos del sol parecía que brillaba. Estaba maravillada por aquello que mis ojos captaban, jamás pensé en ver algo tan hermoso como aquello. Me senté en el césped a observar aquella maravilla. Pude ver entonces, por el rabillo del ojo a una chica de pelo azul recogido en una coleta, sentada en un banco cercano. La chica miraba el lago pero no lo observaba, estaba totalmente ida, estaría metida en sus pensamientos, pensara lo que pensara no se la veía muy contenta, parecía mas bien preocupada por algo, tenia la misma cara que había tenido momentos antes en la clase. Me levanté y me dirigí hacia ella. Puede que no consiguiera nada, pero lo mejor seria intentarlo.
-Juvia, -Ella salió de sus pensamientos y me miró-¿Puedo sentarme?- Pregunté con amabilidad.- Ella asintió sin decir palabras y volvió a su anterior posición. Me senté en un lado del banco.- Es bonito ¿a que si?
Ella simplemente asintió, como si hubiera puesto un automático a todo lo que la dijera.
-Juvia, ¿Te encuentras bien? Llevas todo el día de la misma manera, estas empezando a preocuparme.
-No es nada, solo pensaba.
-¿En que?, dime, puedes confiar en mí.
-No es nada, de verdad, estoy bien, será este cambio repentino de tiempo, nada mas. – Rió, pero yo no estaba segura de que fuera eso. - ¿Qué tal tu compañero?
-No me hables de él.
-¿Por qué, que pasa?
-Nada, es solo que pensé que tu y yo estaríamos en el mismo grupo.
-Si, ojala.- dijo.
-¿Y tu compositora?
-Es una chica muy maja, hemos hablado un poco y creo que vamos hacer un buen grupo-Cambió completamente la reacción que había tenido hasta hace un momento, ahora parecía que sus problemas no habían existido.- Perdona, pero tengo que irme, he quedado con Paige para hablar de la canción. Después nos vemos- Se marchó.
Me quedé en esa posición un poco más, pensando. “Debería ir hacer lo mismo, tengo que hacer la música, a pesar de que ese pelo azul no quiera colaborar”. Suspiré. Me levanté, y miré por última vez al lago. Volví a seguir el camino hasta que me llevara a la entrada principal.
Una vez dentro del edificio decidí echar un vistazo a las instalaciones. Dentro de la sala principal, en una pared colgada había una lista de las distintas salas que la academia poseía y el lugar en el que se ubicaba cada una. Las leí lentamente buscando la que más que acomodaba a lo que quería hacer.
La sala no estaba lejos, solo había que pasar por dos pasillos y en contraria la puerta delante de mí.
-Sala de música. Si, esta es.- dentro no parecía que hubiera nadie, así que entré.
La sala era grande, y estaba llena de instrumentos, había 5 guitarras eléctricas, un teclado, la batería, incluso algún clarinete y violín. Pero lo que mas llamaba la atención de aquella habitación, era el piano de cola de madera negra que estaba en el centro de la sala. Me acerqué tímidamente a él.
-Se parece mucho- Dije sonriendo.
En mi mente apareció alguna imagen mía tocando el piano mientras Syo cantaba y Kaoru me ayudaba con el piano. Pasé muchos momentos felices con ellos en las vacaciones de navidad en casa de nuestra abuela.
Me senté frente al piano, toqué lentamente las teclas, acariciándolas con delicadeza como si ese piano fuera lo más delicado en el mundo.
Cuando me senté en aquel taburete las notas empezaron a fluir por mi cuerpo, los dedos iban solos como si se supieran la canción de memoria.
Tras tocar una canción antigua que mi abuela me enseñó, me levanté del lugar y fui a seguir con la inspección del lugar.
Al salir de la habitación, me encontré con la misma cara agria que tenia por compañera. Hijirikawa solo me dirigió una cara seria y siguió su camino.
-Espera-Le cogí del brazo- ¿Qué te ocurre? ¿Por qué te comportas de ese modo conmigo si ni siquiera me conoces?
-¿Has escrito la música?-me dijo sin mirarme.
-No, aún no.
-Pues cuando la tengas me hablas, hasta entonces tú y yo no nos conocemos. – se marchó
- ¡Así no se hace la música!- le grité pero el siguió su camino.
Enfadada me fui a  mi habitación.
-Que se habrá creído ese idiota, si cree que voy hacer la canción yo sola está muy equivocado.- Comencé a llamarle de todo menos bonito. Me tiré a la cama y vi el póster de Kanda.- Como me gustaría conocerle en persona y que me enseñara a poder ser una mejor compositora. Cogí una de las hojas de la partitura que había en mi escritorio y comencé automáticamente a escribir la música de la canción, no me convencía mucho, pero eso era por que simple mente había hecho una parte y  no dejaba de pensar en la manera que tenía él de hacer música.
No era muy tarde, pero me quedé profundamente dormida en la cama.
Comencé a soñar con el día en que mis padres se divorciaron y tuve que ir me a la casa de una madre a la que no reconocía como tal. De las pocas veces que hablamos todas ellas fueron para decirme que dejara de tocar música, por que ser compositora no es un trabajo, que es mejor vivir de los músicos ya que obtendrás una mayor economía. Pero a mi lo que me gustaba era crear la música, eso era lo que la madre de mi padre me había enseñado.
Al despertar el cielo ya había oscurecido y en la calle había varias luces que provenían de las farolas. Miré la hora y ponía “21.30”
-Creo que será mejor que vaya a comer algo antes de que cierren el comedor.
Bajé al comedor y no había tanta gente como otros días, pero al que si vi en la cola fue a Hijirikawa-kun. Él acababa de coger la comida y se iba a sentar, este seria un buen momento para hablar con él. Cogí mi comida, aun me quedaban algunos puntos después de coger la cena, pero no muchos tenia que emplearlos bien para no quedarme sin ellos. Con la bandeja en la mano me aproximé lentamente hasta la mesa en la que estaba Hijirikawa-kun.
-Hola, ¿Puedo sentarme?- pregunté amablemente. Él no me dijo nada- Vale, interpretaré eso como un si.- comencé a comer.
El ambiente estaba muy frio entre los dos.
-Ya he empezado con la música, pero necesito saber cual es tu nivel de voz para poder hacerlo correctamente.
- De eso no te preocupes, cuando la tengas terminada dámela y yo la haré los arreglos necesarios para que se acomode a mi tipo de voz.
Una furia interna me recorrió el cuerpo por completo. El pan que tenia en la mano quedó hecho trizas tras el apretón que le di.
-Pero ¿¡que te crees, que eres único!? ¡Piensas que lo puedes hacer solo! Con esa mentalidad no llegaras a ser un Idol ni en un millón de años, tenlo en cuenta ¡Si tanto sabes por que no haces tú mismo la música y la letra!- me cabreé y lancé todo mi cabreo hacia la comida la cual salió disparada al final de la mesa. Me levanté y me marché de allí.
No tenía ni idea de a donde ir, así que volví a la habitación, comencé a maldecirle por haber dicho todas aquellas cosas, pero no podía hacer nada, así que para tranquilizarme me puse a escuchar música y a arreglar algunas de las canciones que ya había compuesto antes de asistir a la academia.
Volví a quedarme dormida en el escritorio. Cuando me desperté vi que la cama de al lado ya estaba ocupada por Erza que dormía placidamente en ella. Decidí acompañarla, me quité los cascos, apagué la luz y me metí en la cama hasta el día siguiente.

Cuando me desperté aún era de noche, la cabeza me daba vueltas no podía pensar en otra cosa nada mas que en como hacer la canción con alguien que no quiere trabajar en grupo. Así pasé la noche, dando vueltas en la cama despertándome cada hora.

Cuando el despertador sonó me levanté a la primera ya que no había descansado nada y apenas tenia sueño. Cogí la ropa que estaba preparada en el armario y me marché al baño a ducharme y prepararme.  Por suerte no había nadie en el baño así que no tenia que darme prisa por salir. Me quedé bajo el grifo de agua caliente durante varios minutos, sin hacer nada, simplemente dejé que el agua me cayera esperando que se llevara las preocupaciones consigo, pero no había manera, ellas seguían conmigo y no parecía que hicieran intención de abandonar mi cuerpo. Salí de la ducha una vez que empecé a escuchar como las chicas iban llegando al baño. Me sequé el pelo y me lo recogí en una coleta alta dejándome que cayera por los hombros y el resto de la espalda. Tras arreglarme del todo salí del baño y volví a la habitación. Erza ya estaba arreglada y miraba cosas en su escritorio.
-Buenos días.- dije nada mas entrar.
-Buenos días, ¿Qué tal has dormido?
-Bien, gracias ¿y tú?
-Como un tronco- sonrió- ¿Qué tal llevas la canción?
-Bueno en realidad aún no he escrito nada de nada, esperaba que mi compañero colaborara, pero sigue sin estar por la labor de que hagamos juntos la canción.
-Espero que consigas arreglarlo- dijo cogiendo las cosas- Bueno me voy que he quedado con Akane antes de clase, suerte
-Si, eso espero yo también, gracias- Dejé las cosas de la ducha y cogió algunas partituras y salí de la habitación.
Nada más salir de la habitación me encintré con Juvia.
-¡Juvia!- ella se asustó y la cosas que llevaba en la mano salieron volando por los aires.
-¡Raisa!
-Perdona, no quería asustarte.
-tranquila- Ella comenzó a recoger los papeles que habían volado por los aires, la ayudé a recoger.
-Vaya, cuantas canciones. ¿Para que son?
-Para la grabación, es para que mi compañera y yo podamos hacer la canción.  Perdona, pero me tengo que ir. – salió corriendo antes de que pudiera decirla nada más.
- Joo que risas tienen todas, en fin, se ha hecho tarde, me voy a clase ya comeré algo después de clase.
Me encaminé a clase, fui la primera en llegar, me senté en mi sitio y me puse a componer alguna canción, o intentarlo, por que la gente comenzó a llegar y ya no pude componer nada, ya que yo necesitaba silencio. Guarde las cosas en la  carpeta pero me dejé una de las canciones fuera. Estuve mirando la puerta, esperando a que llegara Hijirikawa-kun. Cuando apareció por la puerta y se sentó en su sitio me levanté corriendo.
-Hijirikawa-kun, aquí tienes la canción.
-¿Está terminada?
-Si, ya está terminada, ahora solo tenemos que hacer la canción y conseguir cantarla en la grabación.
-Bueno, de eso ya me ocuparé yo.
Sin decir nada volví a mi mesa, cabreada por esos aires de superioridad que se daba. Ringo-sensei llegó a clase.
La clase del día consistió en estar las parejas juntas para hacer la canción. Ringo-sensei nos dio algunas indicaciones. Pero no pasó nada interesante. Hijirikawa-kun no me miró en todo el rato que duró la clase, nos la pasamos separados.
Al finalizar la clase él salió por la puerta y se perdió entre la cantidad de gente que había por los pasillos. Di un largo suspiro y salí de la clase. Ya casi era la hora de comer, así que decidí  ir  al comedor a por algo de comer.  Me puse en la cola del buffet, me quedaban unos 40 puntos para gastarlos en los 5 días que me quedaban, así que cogí algo que no costara mucho como el ramen, fideos con sopa de Miso. Me senté en la mesa y mientras miraba las partituras de las distintas canciones. Cogí los palillos y comencé a comer. Mi estómago lo agradecía después de haber estado todo el día vacío y gruñendo por no tener algo. Al terminar de comer llevé los platos hasta la papelera y me marché del comedor en el mismo momento que Hijirikawa-kun entraba en el comedor. Desesperada ya por que me hiciera caso, decidí dejarlo pasar y seguir con mi labor.
Volví a la sala de música en la que había estado el día anterior.