Lo primero que quise hacer es ir fuera del
edificio donde me diera un poco el aire, tenia que aclarar mis ideas si
pretendía hablar con hijirikawa-kun, no creo que fuera fácil.
Salí del edificio por la misma puerta por la
que había entrado el día anterior y el día de los exámenes. Alo salir un soplo
de aire fresco rozó mi piel. Vi como los árboles, las hojas, las flores se
movían al son del viento cuando este les acariciada. Sonreí. Caminé hasta la
parte de atrás en donde Kaoru y yo hablamos tranquilamente el día que vino ha
ayudar a su hermano. Paseé por un camino que llevaba hasta el lago que había no
muy lejos del edificio.
-Esto es realmente bonito, no esperaba que
hubiera un lago aquí. Se respira tranquilidad.
El agua era cristalina y con los rayos del sol parecía
que brillaba. Estaba maravillada por aquello que mis ojos captaban, jamás pensé
en ver algo tan hermoso como aquello. Me senté en el césped a observar aquella
maravilla. Pude ver entonces, por el rabillo del ojo a una chica de pelo azul
recogido en una coleta, sentada en un banco cercano. La chica miraba el lago
pero no lo observaba, estaba totalmente ida, estaría metida en sus
pensamientos, pensara lo que pensara no se la veía muy contenta, parecía mas
bien preocupada por algo, tenia la misma cara que había tenido momentos antes
en la clase. Me levanté y me dirigí hacia ella. Puede que no consiguiera nada,
pero lo mejor seria intentarlo.
-Juvia, -Ella salió de sus pensamientos y me
miró-¿Puedo sentarme?- Pregunté con amabilidad.- Ella asintió sin decir
palabras y volvió a su anterior posición. Me senté en un lado del banco.- Es
bonito ¿a que si?
Ella simplemente asintió, como si hubiera
puesto un automático a todo lo que la dijera.
-Juvia, ¿Te encuentras bien? Llevas todo el día
de la misma manera, estas empezando a preocuparme.
-No es nada, solo pensaba.
-¿En que?, dime, puedes confiar en mí.
-No es nada, de verdad, estoy bien, será este
cambio repentino de tiempo, nada mas. – Rió, pero yo no estaba segura de que
fuera eso. - ¿Qué tal tu compañero?
-No me hables de él.
-¿Por qué, que pasa?
-Nada, es solo que pensé que tu y yo estaríamos
en el mismo grupo.
-Si, ojala.- dijo.
-¿Y tu compositora?
-Es una chica muy maja, hemos hablado un poco y
creo que vamos hacer un buen grupo-Cambió completamente la reacción que había
tenido hasta hace un momento, ahora parecía que sus problemas no habían
existido.- Perdona, pero tengo que irme, he quedado con Paige para hablar de la
canción. Después nos vemos- Se marchó.
Me quedé en esa posición un poco más, pensando.
“Debería ir hacer lo mismo, tengo que hacer la música, a pesar de que ese pelo
azul no quiera colaborar”. Suspiré. Me levanté, y miré por última vez al lago.
Volví a seguir el camino hasta que me llevara a la entrada principal.
Una vez dentro del edificio decidí echar un
vistazo a las instalaciones. Dentro de la sala principal, en una pared colgada
había una lista de las distintas salas que la academia poseía y el lugar en el
que se ubicaba cada una. Las leí lentamente buscando la que más que acomodaba a
lo que quería hacer.
La sala no estaba lejos, solo había que pasar
por dos pasillos y en contraria la puerta delante de mí.
-Sala de música. Si, esta es.- dentro no parecía
que hubiera nadie, así que entré.
La sala era grande, y estaba llena de
instrumentos, había 5 guitarras eléctricas, un teclado, la batería, incluso
algún clarinete y violín. Pero lo que mas llamaba la atención de aquella
habitación, era el piano de cola de madera negra que estaba en el centro de la
sala. Me acerqué tímidamente a él.
-Se parece mucho- Dije sonriendo.
En mi mente apareció alguna imagen mía tocando
el piano mientras Syo cantaba y Kaoru me ayudaba con el piano. Pasé muchos
momentos felices con ellos en las vacaciones de navidad en casa de nuestra
abuela.
Me senté frente al piano, toqué lentamente las
teclas, acariciándolas con delicadeza como si ese piano fuera lo más delicado
en el mundo.
Cuando me senté en aquel taburete las notas
empezaron a fluir por mi cuerpo, los dedos iban solos como si se supieran la
canción de memoria.
Tras tocar una canción antigua que mi abuela me
enseñó, me levanté del lugar y fui a seguir con la inspección del lugar.
Al salir de la habitación, me encontré con la
misma cara agria que tenia por compañera. Hijirikawa solo me dirigió una cara
seria y siguió su camino.
-Espera-Le cogí del brazo- ¿Qué te ocurre? ¿Por
qué te comportas de ese modo conmigo si ni siquiera me conoces?
-¿Has escrito la música?-me dijo sin mirarme.
-No, aún no.
-Pues cuando la tengas me hablas, hasta
entonces tú y yo no nos conocemos. – se marchó
- ¡Así no se hace la música!- le grité pero el
siguió su camino.
Enfadada me fui a mi habitación.
-Que se habrá creído ese idiota, si cree que
voy hacer la canción yo sola está muy equivocado.- Comencé a llamarle de todo
menos bonito. Me tiré a la cama y vi el póster de Kanda.- Como me gustaría
conocerle en persona y que me enseñara a poder ser una mejor compositora. Cogí
una de las hojas de la partitura que había en mi escritorio y comencé
automáticamente a escribir la música de la canción, no me convencía mucho, pero
eso era por que simple mente había hecho una parte y no dejaba de pensar en la manera que tenía él
de hacer música.
No era muy tarde, pero me quedé profundamente
dormida en la cama.
Comencé a soñar con el día en que mis padres se
divorciaron y tuve que ir me a la casa de una madre a la que no reconocía como
tal. De las pocas veces que hablamos todas ellas fueron para decirme que dejara
de tocar música, por que ser compositora no es un trabajo, que es mejor vivir
de los músicos ya que obtendrás una mayor economía. Pero a mi lo que me gustaba
era crear la música, eso era lo que la madre de mi padre me había enseñado.
Al despertar el cielo ya había oscurecido y en
la calle había varias luces que provenían de las farolas. Miré la hora y ponía
“21.30”
-Creo que será mejor que vaya a comer algo
antes de que cierren el comedor.
Bajé al comedor y no había tanta gente como
otros días, pero al que si vi en la cola fue a Hijirikawa-kun. Él acababa de
coger la comida y se iba a sentar, este seria un buen momento para hablar con
él. Cogí mi comida, aun me quedaban algunos puntos después de coger la cena,
pero no muchos tenia que emplearlos bien para no quedarme sin ellos. Con la
bandeja en la mano me aproximé lentamente hasta la mesa en la que estaba
Hijirikawa-kun.
-Hola, ¿Puedo sentarme?- pregunté amablemente.
Él no me dijo nada- Vale, interpretaré eso como un si.- comencé a comer.
El ambiente estaba muy frio entre los dos.
-Ya he empezado con la música, pero necesito
saber cual es tu nivel de voz para poder hacerlo correctamente.
- De eso no te preocupes, cuando la tengas
terminada dámela y yo la haré los arreglos necesarios para que se acomode a mi
tipo de voz.
Una furia interna me recorrió el cuerpo por
completo. El pan que tenia en la mano quedó hecho trizas tras el apretón que le
di.
-Pero ¿¡que te crees, que eres único!? ¡Piensas
que lo puedes hacer solo! Con esa mentalidad no llegaras a ser un Idol ni en un
millón de años, tenlo en cuenta ¡Si tanto sabes por que no haces tú mismo la
música y la letra!- me cabreé y lancé todo mi cabreo hacia la comida la cual
salió disparada al final de la mesa. Me levanté y me marché de allí.
No tenía ni idea de a donde ir, así que volví a
la habitación, comencé a maldecirle por haber dicho todas aquellas cosas, pero
no podía hacer nada, así que para tranquilizarme me puse a escuchar música y a
arreglar algunas de las canciones que ya había compuesto antes de asistir a la
academia.
Volví a quedarme dormida en el escritorio.
Cuando me desperté vi que la cama de al lado ya estaba ocupada por Erza que dormía
placidamente en ella. Decidí acompañarla, me quité los cascos, apagué la luz y
me metí en la cama hasta el día siguiente.
Cuando me desperté aún era de noche, la cabeza
me daba vueltas no podía pensar en otra cosa nada mas que en como hacer la
canción con alguien que no quiere trabajar en grupo. Así pasé la noche, dando
vueltas en la cama despertándome cada hora.
Cuando el despertador sonó me levanté a la
primera ya que no había descansado nada y apenas tenia sueño. Cogí la ropa que
estaba preparada en el armario y me marché al baño a ducharme y
prepararme. Por suerte no había nadie en
el baño así que no tenia que darme prisa por salir. Me quedé bajo el grifo de
agua caliente durante varios minutos, sin hacer nada, simplemente dejé que el
agua me cayera esperando que se llevara las preocupaciones consigo, pero no había
manera, ellas seguían conmigo y no parecía que hicieran intención de abandonar
mi cuerpo. Salí de la ducha una vez que empecé a escuchar como las chicas iban
llegando al baño. Me sequé el pelo y me lo recogí en una coleta alta dejándome
que cayera por los hombros y el resto de la espalda. Tras arreglarme del todo
salí del baño y volví a la habitación. Erza ya estaba arreglada y miraba cosas
en su escritorio.
-Buenos días.- dije nada mas entrar.
-Buenos días, ¿Qué tal has dormido?
-Bien, gracias ¿y tú?
-Como un tronco- sonrió- ¿Qué tal llevas la
canción?
-Bueno en realidad aún no he escrito nada de
nada, esperaba que mi compañero colaborara, pero sigue sin estar por la labor
de que hagamos juntos la canción.
-Espero que consigas arreglarlo- dijo cogiendo
las cosas- Bueno me voy que he quedado con Akane antes de clase, suerte
-Si, eso espero yo también, gracias- Dejé las
cosas de la ducha y cogió algunas partituras y salí de la habitación.
Nada más salir de la habitación me encintré con
Juvia.
-¡Juvia!- ella se asustó y la cosas que llevaba
en la mano salieron volando por los aires.
-¡Raisa!
-Perdona, no quería asustarte.
-tranquila- Ella comenzó a recoger los papeles
que habían volado por los aires, la ayudé a recoger.
-Vaya, cuantas canciones. ¿Para que son?
-Para la grabación, es para que mi compañera y
yo podamos hacer la canción. Perdona,
pero me tengo que ir. – salió corriendo antes de que pudiera decirla nada más.
- Joo que risas tienen todas, en fin, se ha
hecho tarde, me voy a clase ya comeré algo después de clase.
Me encaminé a clase, fui la primera en llegar,
me senté en mi sitio y me puse a componer alguna canción, o intentarlo, por que
la gente comenzó a llegar y ya no pude componer nada, ya que yo necesitaba
silencio. Guarde las cosas en la carpeta
pero me dejé una de las canciones fuera. Estuve mirando la puerta, esperando a
que llegara Hijirikawa-kun. Cuando apareció por la puerta y se sentó en su
sitio me levanté corriendo.
-Hijirikawa-kun, aquí tienes la canción.
-¿Está terminada?
-Si, ya está terminada, ahora solo tenemos que
hacer la canción y conseguir cantarla en la grabación.
-Bueno, de eso ya me ocuparé yo.
Sin decir nada volví a mi mesa, cabreada por
esos aires de superioridad que se daba. Ringo-sensei llegó a clase.
La clase del día consistió en estar las parejas
juntas para hacer la canción. Ringo-sensei nos dio algunas indicaciones. Pero
no pasó nada interesante. Hijirikawa-kun no me miró en todo el rato que duró la
clase, nos la pasamos separados.
Al finalizar la clase él salió por la puerta y
se perdió entre la cantidad de gente que había por los pasillos. Di un largo
suspiro y salí de la clase. Ya casi era la hora de comer, así que decidí ir al
comedor a por algo de comer. Me puse en
la cola del buffet, me quedaban unos 40 puntos para gastarlos en los 5 días que
me quedaban, así que cogí algo que no costara mucho como el ramen, fideos con
sopa de Miso. Me senté en la mesa y mientras miraba las partituras de las
distintas canciones. Cogí los palillos y comencé a comer. Mi estómago lo agradecía
después de haber estado todo el día vacío y gruñendo por no tener algo. Al
terminar de comer llevé los platos hasta la papelera y me marché del comedor en
el mismo momento que Hijirikawa-kun entraba en el comedor. Desesperada ya por
que me hiciera caso, decidí dejarlo pasar y seguir con mi labor.
Volví a la sala de música en la que había
estado el día anterior.