Era domingo por la mañana y según nos habían
dicho durante el día llamarían a las parejas para hacer el examen. Explicaron
todas las reglas, los que quedaran por debajo de 300 serian expulsados de la
academia. Y en total éramos 350. La cosa estaba complicada. Ni Masato ni yo queríamos
dejar la academia, y teníamos muchas esperanzas puestas en la canción. Las
canciones que se grababan se escucharían en toda la academia, exceptuando las
clases de música en las que se estarían preparando otros grupos.
Me encontraba sentada en una de las mesas
del comedor repasando una y otra vez la partitura y la letra que Masato-kun
había creado para la prueba. Estaba nerviosa, no sabia como nos iba a salir, ni
como seria la sala de grabación nunca había estado en una. Aún así estaba atenta para cuando cantaran
Juvia y Akane, tenia ganas de escúchalas a las dos.
Masato-kun apareció por la puerta del
comedor y se acercó hasta la mesa en la que estaba sentada.
-Raisa, la canción está bien, no hace falta
que la repases una y otra vez, la has repasado miles de veces.
-Ya lo se, pero es que esto para mi es
importante, no se trata solo de seguir en la academia, también quiero demostrar
a mi madre que aunque te dediques a la música puedes tener un trabajo.
-¿Qué quieres decir?
-Verás, es que mi madre cree que la música
no es un trabajo para toda la vida, que el componer no da de comer, que tienes
que tener un trabajo y no vivir de un hobbie.
-¿Pero tu madre no es una productora de
música?- asentí.- Entonces, en que se basa para decir esas cosas.
-A mi madre antes le encantaba la música,
pero desde que se separó de mi padre, la ha odiado como si no hubiera otra cosa
en el mundo. Mi situación es complicada.
-Ya veo, pero no tienes que ponerte así, tú
debes de seguir lo que tú quieres, no lo que te dictan otros, y se de lo que
hablo.
-Vale, nos hemos convertido en psicólogos.-
dije para calmar el ambiente- ¿porque dices esas cosas?
-Verás, mi padre no está de acuerdo en que
esté en esta academia, según él yo debo ser el que herede la herencia Hijirikawa,
y poner me al frente del grupo financiero de mi padre, además de ser un
respetable y responsable cabeza de familia. – le escuché atentamente como él
hizo conmigo. – Yo, nunca he podido comer delante de mi padre, era muy serio y
me daba miedo estar cerca de él. Era con nuestro mayordomo con el que mejor me
llevaba y el que me enseñó la música y me apoyó para entrar en la academia.
-¿y tu madre no dice nada?- se puso un poco
triste y a la vez malhumorado por aquella pregunta- Perdona, no quería lastimarte.
-No es eso, verás, mi madre se marchó de
casa hace años llevándose a Mai con ella.
-¿Mai?- pregunté extrañada. Él asintió en
silencio.
-Mai, era o es, no lo se, mi hermana
pequeña, nos llevamos unos años de edad. La echo de menos. Es por ella por
quien hago esto, quiero volver a encontrarme con ella esté donde esté, y si
consigo ser un Idol y que ella me reconozca habré cumplido mi objetivo.
-¡Vaya!- me quité las lágrimas que mis ojos
habían derramado por aquella historia.
-Hijirikawa y Masamune.- Nos llamaron.
-Parece que ya nos toca. – dijo él
recuperando la seriedad de todos los días.
Nos levantamos de las sillas, cogí el CD la
canción, la partitura y nos marchamos a la sala de grabación que estaba al
final del pasillo principal.
Respiré hondo antes de abrir la puerta.
Dentro de esta estaban, Ringo-sensei y Ryuuya Hyuuga, y también otra persona
que no supe quien era.
-Bien, ¿tenéis la canción grabada?- se la
entregué a la persona sin reconocer y esta la metió en el aparato de música. -Bien,
el Idol que se meta en la cabina y se ponga los cascos, el compositor que se
quede fuera.
Masato-kun entró en la cabina e hizo lo que
se le había dicho.
-Cuando estés listo empezamos. –Masato
asintió y la música comenzó a sonar.
Yo estaba nerviosa, no podía dejar de mover
las manos, miré a Masato-kun y con un gesto me dijo que me calmara que todo saldría
bien. Respiré hondo e intente calmarme. (Ranbu no Melody)
Masato-kun se veía muy animado se movía al son
de la música. Poco a poco comencé a sentirme menos nerviosa y comencé a cantar
con él solo que yo no producía ningún sonido. A nuestro alrededor comenzaron a
aparecer notas de música que se movían y colocaban en el pentagrama cuando
tocaba el turno. Sentía que Masato-kun cantaba solo para mi, y que en aquellas
dos salas no había nadie más. En la segunda estrofa nuestras miradas y sonrisas
se cruzaron ya me había calmado por completo y tenia la sensación de que no nos
íbamos a quedar fuera.
Shizuka ni shizuka ni maku wa kiri otoshi
Kakusei no yoake ni aoi honou
Miwatasu kagiri no yami to
katto wo te saguri no hibi
Bokura wa
make wo shiranai yowasa wo
Dakishime aruita
Atarashii kiba de jidai wo kizame
Shizuka ni shizuka ni maku wa kiri otoshi
Kakusei no yoake ni aoi honou
Mamoritai anata ni deaeru sono hi made wa
Yuushu no bi yori me no mae no teki wo
Kokoro nai kotoba hoko saki subete
wo nomi comi aruita
Tsukareta hushin wa jushin ni neji mage
Kurushikute nige takute maga
Sashita mirai wa
Yume egaita bokura to tooi tokoro de
Jukan nante hosou nante kechi rashite hohoenda
Aono koro nani mo kowa nakatta ro
Shizuka ni shizuka ni maku wa kiri otoshi
Kakusei no yoake ni aoi honou
Mamoritai anata ni deaeru sono hi made wa
Yuushu no bi yori me no mae no teki wo
Itoshikute itoshikute hoka ni wa nani mo nakute
Koko kara miwatashita keshiki zenbu
Matomete tsurete itte ageru sa hanasanai de
Zutto nari yamanu ranbu no MELODY.
Tras la canción, Masato-kun se quitó los
cascos y salió de la sala.
-Bien chicos, los resultados de la prueba
los podréis ver mañana en la sala principal.- nos dijo Ryuuya Hyuuga.
Nos marchamos de la sala de grabación y
volvimos a la sala principal donde estaban la mayor parte de los alumnos.
Vi, a tres personas que se nos acercaban.
-Ha sido genial, menuda canción. – nos dijo
una de ellas emocionada, Akane tenia los ojos brillantes.
-Gracias, chicas, - todas estaban muy
emocionadas y yo esperaba escucharlas cantar lo antes posible.
Por detrás de nosotros, un chico de pelo largo con un mechón que le pasaba por en
medio de la cara y se le escondía en el lado derecho, debajo del ojo, se acercó
a Masato que aún seguía detrás de mí con las manos en los bolsillos y con la
misma cara seria que ponía a la gente.
-Parece que no se te ha dado tan mal como
esperabas, eh, Hijirikawa.
Miré al hombre que se dirigía a Masato. Tenia
el pelo castaño y los ojos azules, no parecía que llevara el uniforme del
colegio, pero si que parecía ser uno de los alumnos por que llevaba en el
chaleco el escudo de la academia. Llevaba una camisa blanca con los dos primeros
botones desabrochados dejando ver algo de piel. Su corbata estaba anudada a la
altura del pecho con un nudo simple de hacer. Y tenia los mismos pantalones que
Masato-kun, en la oreja izquierda, la única que se le veía estaba perforada y
llevaba un pendiente en ella.
-¡Ren!-gritó Akane-¿Qué haces aquí?
-Tan mujeriego como siempre Jinguji.-
respondió Masato haciendo caso omiso a lo que antes había dicho el chico.
-Como siempre, eres duro conmigo- respondió
Ren- Yo solo quería felicitarte.
Los dos se miraban, uno frente al otro sin
mover un solo músculo del cuerpo.
-Akane, ¿le conoces?-Preguntó Juvia.
-Si, él está en mi clase, es el heredero del
grupo financiero Jinguji.
Todos los que estábamos en aquella sala nos
quedamos mirando a los chicos.
-No imaginé que Hijirikawa estuviera en
vuestra clase, corderitas. – Dijo Ren mirándonos a Juvia y a mí.
Me acerqué a Juvia y a las chicas.
-Parece que están apunto de sacar las
garras. – las cuatro nos echamos a reír. Pero ellos dos nos se movieron.
-Venga dejadlo de una vez- una vocecita
había salido de alguna parte y había separado a Ren y a Masato-kun.
El chico de la vocecita venia con otra
persona, un chico pelirrojo que recordé que estaba en mi clase.
-¡Ohayo! –saludó el pelirrojo- me llamo
Ittoki
Todas le saludamos.
-Bien, bien, - siguió Ren- Munchkin-Ren puso
una mano encima del sombrero del chico.
-¿Munchkin?- susurró Juvia
-¡REN, NO ME LLAMO MUNCHKIN, MI NOMBRE ES
KURUSU SYO! – Ren sonrió y se juntó con Akane.
-Ken y Nightmare
-Vamos my ladies, es vuestro turno- Ren sacó
una flor para cada una de las chicas. Y se las llevó hasta la sala de
grabación.
-¡Ren espera que voy contigo!-Dijo el
pelirrojo mientras salió corriendo.
-Juvia, ¿quieres que hablemos de eso que te
preocupa?- dijo Syo, a lo que ella contentó con un simple cabeceo, los dos se
alejaron de allí y nos dejaron solos a Masato y a mi.
Como no sabíamos que hacer nos volvimos al comedor a comer algo.
Pudimos escuchar las canciones de Akane y de
Juvia, eran muy bonitas, pero noté algo en la voz de Juvia, parecía nerviosa.
Ahora solo tocaba esperar a las notas.