Al despertar al día siguiente me levanté, me
vestí y salí hacia la clase escopetada por que el despertador no había sonado.
Llegué justo a tiempo Ringo-sensei estaba apunto de cerrar la puerta, pero
conseguí pasar. Suspiré tranquila. Todos me miraban, pero no pude hacer nada.
Comencé a sentirme demasiado observada, caminé despacio hasta mi sitio. Masato-kun
ya había juntado dos mesas y él estaba sentado en una de ellas y había dejado
libre la otra para mí.
-Pensé que no vendrías-me dijo.
-Lo siento, no ha sonado el despertador y he
tenido que darme prisa. Perdón por la
demora.
-No te preocupes-me sonrió.
Saqué la carpeta de las partituras de mi
mochila y la puse sobre la mesa junto con el estuche.
-Ohayo- Dijo Ringo-sensei lleno de alegría.-
hoy, comenzaremos con algo de música. – Nos guiñó un ojo- Uno de nuestros
compositores tocará en piano la canción ganadora del año pasado. Veamos, quien
lo hará- comenzó a buscar a alguien entre todos los compositores. Ia, ¿Lo haces
tú?
La chica se levantó de su asiento y caminó hasta
el piano, se sentó delante de él y colocó la partitura en su sitio. (Love You)
A pesar de nunca haber escuchado esa canción, se
notaba que esa chica estaba sintiendo cada golpe de tecla. Todos nos quedamos
mirándola mientras tocaba la melodía.
Tras terminar la clase me di cuenta de que
no había entregado la partitura a
Masato-kun, pero este como era costumbre en él ya se había marchado.
Miré la hora, y ya casi era hora de comer, aunque a pesar de no haber
desayunado no tenia hambre, así que me marché al jardín, o eso intenté, por que
cuando iba a salir por la puerta…
-¡Raisa!- me di la vuelta, hacia mi venia
Masato-kun-Espera, ¿te parece que comamos juntos y así repasamos la partitura?
-Claro- dije con una sonrisa-además tengo
que decirte algo de la partitura.
-Está bien vamos. – Masato-kun se dirigía al
jardín.
-¿Pero y la comida?- me mostró dos sándwiches.
-Me he adelantado a ti. – siguió caminando,
y yo le seguí por detrás.
Llegamos hasta los jardines traseros. Para
ser enero hacia una temperatura casi de verano, no hacia frió y al sol se
estaba muy bien, nos sentamos bajo la sombra de un árbol. Saqué la carpeta y la
puse en la hierba.
-Masato-kun, verás la partitura que te di,
no era la que había escrito. Es decir, si, la escribí yo, pero la escribí hace
tiempo. Te la entregué para que dejaras de decirme tantas veces que si la
tenia.
-Entonces ¿Cuál es la partitura?- la saqué
de la carpeta y se la entregué.
-Es esta, la escribí ayer por la noche,
bueno, esta y otras dos, pero me he decantado por esta por que es la que mas me
gusto y mas puse empeño cuando la escribí. –La cogió y comenzó a leerla.- ¿Qué
te parece?- se quedó un rato en silencio mientras yo comía.
-Me gusta, y a decir verdad me gusta mas que
la anterior que me diste, no te entristezcas, pero por mas vueltas que la di no
conseguí sacar una buena canción para la partitura.
-Eso es, por que esa partitura ya tiene
canción, te la di solo para poder trabajar sin la presión de tenerte que dar
una partitura. Lo siento.
-Lo veo justo, tras mi comportamiento de los
días anteriores no me resulta extraño el hacer lo que hiciste.
Vaya, no me esperaba que fuera a reaccionar
de esa manera.
-Esta partitura creo que será la que nos
consiga seguir en el programa. –Me miró,- que me dices, ¿escribimos la letra?
Mi contestación fue entregarle un lápiz para
que comenzara a escribir.
El tener toda la tarde libre sin clases nos
facilitaba el poder hacer una canción a los dos juntos.
Los días que nos quedaban pasaron
tranquilamente y sin ningún contratiempo.
Hasta que llegó el día del examen, el día de la grabación.