Por el camino, lástima, pero no estaba sola.
Me encontré con aquella con la que no quería volver a encontrarme.
-Vaya, vaya, vaya, pero a quien tenemos
aquí, si es la enchufada.
-De verdad Sherry que lo poco gusta y lo
mucho cansa, no hay nadie en este mundo tan pesada como tú.
-Vaya, si que has cambiado, hace años si te
digo esto ya estas llorando en un rincón.- y seguía.
-He madurado, me he dado cuenta de que no
merece la pesa llorar por algo que te dice alguien que no merece la pena.
Se quedó sorprendida por las palabras que la
dije. Tras aquello proseguí mi camino hacia la sala de música donde me esperaba
alguien más interesante que ella, el piano.
Llegué a la sala del piano, pero iba tan
centrada en mis partituras que no escuché que había música dentro y entré sin
llamar. Dentro de la sala había dos personas, Akane y Erza estaban allí.
-Vaya, perdonad, no sabia que había alguien
en la sala.
-Tranquila, estábamos ensayando para la
prueba, pero ya habíamos terminado.
Me acerqué hasta quedarme al lado del piano.
-¿Que tal la lleváis?-las pregunté curiosa.
-Pues muy bien, solo tenemos que ensayarla y
aprendérnosla, y en nada podremos grabar la música para que yo después pueda
cantarla en la sala de grabación.
-Es genial ya quiero que llegue el día para
escucharos cantar. – las dos sonrieron.
-¿Y tú que tal lo llevas?
-No se que deciros, le di una partitura que
tenia hecha desde hace tiempo para que dejara de insistirme tanto, pero como la
cosa siga así me temo que me expulsaran de la academia.
-¿Expulsarte?
-¿No os lo han dicho?- las dos negaron.
-Parece ser que en cada prueba los que
queden por debajo del puesto 150 quedarán expulsados de la academia. Y por cada
prueba el mínimo se reducirá, es decir, que si ahora son 150, en la siguiente
prueba quien supere los 120 quedará expulsado.
-¿Pero eso no es justo? ¿Después de todo lo
que nos esforzamos para entrar, nos quieren echar?
-Es que al final del curso los que queden
serán enviados a la última prueba, la cual consistirá en encontrar a la pareja
perfecta que será con la que se realizará el debut, si es que al final sales
victorioso en todas las pruebas y con la máxima puntuación.
-Pues que injusticia.
-¿Injusticia?- una voz cantarina apareció en
la sala.
-No me digas que es-dije con cara de horror
al reconocer la cantarina voz que había aparecido.
En lo alto de una de las esquinas sujeto
simplemente con el cuerpo estaba el director de la academia, el raro presidente
de la academia.
-¡Presidente!- dijimos las tres a la vez
sorprendidas de que estuviera en la habitación y mas por que estuviera en esa
posición. “Como se sujeta” pensé.
-Nada es una injusticia, ¡el mundo del
espectáculo es así, las cosas no las dan en bandeja solo por que hayas superado
una de las pruebas, necesitas luchar por lo que quieres y conseguir un puesto
en el gran debut que se celebrará!- dijo una vez que bajó pero no paró de
bailar en todo el rato que nos habló, parecía que le habían dado cuerda.
De la misma manera que estaba, bailando,
desapareció por la puerta. Miré a las dos chicas que estaban allí y las dos tenían
la cara llena de sorpresa.
-Alucino- dijo Erza-. Bueno, Raisa puedes
quedarte con la sala, nosotras ya hemos terminado, -Erza se levantó de la silla
donde estaba, dejó la guitarra en su sitio y las dos despidiéndose con la mano
salieron de la sala dejándome allí sola.
-Bien, pues vamos a ello, espero tener algo
hoy, aunque se que después me lo echará en cara al menos he conseguido que
dejara de darme la brasa con eso de la partitura.
Me senté delante del piano, este aún tenia
la tapa echada por lo que puse las partituras encima, saqué un lápiz y una goma
y empecé a escribir una canción que ya había tenido en mente en otro momento de
mi vida pero que por algún motivo u otro
no había escrito. Era una canción que me enseñó mi abuela hace tiempo cuando
supe que me dedicaría el resto de mi vida a ello. (LOVELESS××× -piano ver-).
Tras tenerla acabada decidí levantar la tapa y ponerme a tocarla.
Cerré los ojos a medida que mis manos iban tocando
cada tecla del piano con las yemas. En ese mismo momento la sala en la que
estaba no existía, lo único que había en la sala era mi imaginación, mi abuela
siempre decía que si tocas con el corazón y no con los dedos las cosas de tú
alrededor desaparecerían
En la pradera vacía solo se escuchaba el
respirar de una daña en lo alto de la colina, estaba sola, pero no por mucho
tiempo, por que antes de que ella le viera, un hombre aparecería tras ella con
una rosa en la mano. Los dos sonreían y hablaban, eran felices, solo existían
ellos en el mundo. (por la puerta apareció Syo, que se sentó en una silla al
lado del piano, le sonreí pero seguí con la canción de mi abuela.) A medida que
la música iba en aumento, los amantes se iban enamorando cada vez mas. Los días
pasaban, pero a ellos no les importaba, mientras que estuvieran juntos el
tiempo jamás pasaría. (Syo se levantó de la silla y delicadamente como lo mas
precioso para él, cogió un violín que estaba allí, y me acompañó con la
melodía). Parecía que el día jamás se pondría para los amantes, todo lo que
ellos veían era felicidad, una felicidad que sin el ser amado es imposible de
percibir. (Me lo día en aumento. Syo y yo nos movíamos al compás de la música,
los dos sentíamos la música fluir por nuestros dedos) nada se puso para los
amantes, y tras años de noviazgo se casaron, los días no pasaban para ellos,
solo los años marcaban el paso de la vida, pero ellos estaban juntos ¿Qué mas
puede importar…? La vida les sonrió con un niño y después una niña, y así les
llevó hasta sus preciados nietos. ¿Pero si se quieren, que más puede importar…?
Tras aquella melodía los dos nos miramos y sonreímos
a la vez.
-Hacia mucho que no tocábamos esta melodía.-
le dije.
-Bueno, hacía tiempo que no nos veíamos,
pero al menos hemos conseguido tocarla juntos y mas en este día. – Él sonrió.
-¿Este día?- pregunté mientras miraba la
fecha del día 18 de enero.- Ya entiendo por que lo dices. Feliz aniversario
abuelos.- dije mirando al cielo.
Los dos sonreímos.
- ¿Qué tal te va con la prueba?- le dije.
- No me puedo quejar, mi compañera y yo ya
casi la hemos terminado, aunque es un poco terca, pero es una buena chica, no
se si sabes de quien te hablo. Es una chica con el pelo corto marrón y los ojos
verdes.- negué con la cabeza.- Se llama Heroine
-Pues, no, no se de quien me hablas.
-Bueno seguro que te cruzas con ella en algún
momento. Bueno me voy, yo solo escuché una melodía que me recordaba a alguien y
entré haber quien estaba tocando, me alegro de estar en lo cierto.
Syo se marchó y volví a quedarme sola en la
sala. Al final no pude escribir la partitura que tendría que darle a Hijirikawa-kun
-Por que me costará tanto escribir una
simple partitura.- Dije apoyándome encima de las teclas de piano, produciendo
que sonaran todas aquellas que presioné. Di un largo suspiro u cerré
momentáneamente los ojos y me imaginé en casa de mi abuela con mis dos primos
tocando música. Pero por más que lo intenté aquello no consiguió animarme volví
a coger la partitura y me marché de la sala. Cerré la puerta para dejarla de la
misma manera que me la había encontrado el día anterior cuando entré por
primera vez. Mientras caminaba me fui perdiendo en las notas de música que
llevaba en las manos. No me di cuenta de que por detrás de mí y mirándome con
cara de asombro estaba Hijirikawa-kun. Quiso decirme algo pero se quedó quieto
y se marchó hacia otro lado.
El resto del día sucedió como siempre.